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“Papá, quiero escribir libros como los que lees tú”, así empezó el sueño de Salma Khalil de ser artista

  • Chad

“La educación es como los peldaños de una escalera para llegar a un destino preciso”, comparte Salma al recordar a su padre. A sus 6 años de edad pensaba que no podía llegar a ser escritora siendo mujer: “papá, quiero ser un hombre, quiero escribir libros como los que lees tú”. “No tienes por qué convertirte en un hombre para ser escritora. Hay muchos libros escritos por mujeres”, le contestó. Hoy, en el Día del Padre, queremos visibilizar esta historia donde la figura paterna ha sido clave para la vida de Salma y para alcanzar su sueño de ser artista.

Salma Khalil Alieu es una artista multidisciplinar de nacionalidad chadiana. Colabora con Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados-Chad en el proyecto “La Luz de las Niñas” ayudando a las niñas refugiadas víctimas de la violencia a fortalecer su capacidad de expresión, decisión y  empoderamiento. A través de  talleres de escritura e ilustración, ha logrado realizar un libro conjunto en el que se plasman sus  historias y perspectivas de futuro.

¿Qué importancia tiene para las niñas contar con estos espacios de encuentro?
Es muy importante para las niñas hacerse preguntas, expresarse, han descubierto su potencial y han comprendido que, en la historia, la mujer es sujeto de desarrollo y paz. Haciendo los talleres reflexioné acerca de la educación de calidad como elemento esencial para formar a personas que  harán mejorar la situación del país. Al acabar el taller y conocer referentes femeninos, muchas chicas compartían que querían ser médicas, maestras, pilotos de avión...

¿Encontraste elementos en común cuando trabajaban en los relatos?
Sí, comenzaban a menudo con la marcha de su casa, con abandonar lo más querido para buscar el bienestar lejos de la tierra que aman.

¿Cómo habéis trabajado la elaboración  del cuento? 
Hemos usado el método de la casa. Consiste en pedirles que ilustren su hogar, su familia y el rol de cada uno dentro de ella. ¿Qué hacen los hombres?, ¿qué hacen las mujeres?, ¿cómo interactúan? Después se trabaja el viaje, las maletas que usaban para dejar el país. Era interesante que algunas niñas ilustraban documentos, zapatos, y otras, equipaje vacío porque en el momento en el que se desata el conflicto lo más importante es huir, mantenerse a salvo y buscar paz en otro lugar. Les sirve también como terapia para exteriorizar toda esta violencia que han vivido.

¿Has conectado con tu historia personal de migración forzada trabajando con ellas?
Cuando empezaron a relatar sus vivencias yo me sentía identificada. Tuve que abandonar forzosamente Chad durante la guerra en febrero de 2008. Yo era feliz, tenía proyectos, casa y familia. Los hombres se quedaron en casa y las mujeres y los niños y niñas tuvimos que huir. Cogí mi ropa, mis diplomas y mi documentación. En el camino tuvimos que tener cuidado por los combates encontrando cadáveres, personas heridas… fue un gran trauma. La guerra es terrible. El trabajo con estas niñas me ha permitido sumergirme en esta situación e intentar comprender.

¿Cuál es tu mensaje de esperanza? 
Hay que trabajar desde la base, desde la educación para que estas situaciones de violencia se acaben algún día. Muchas niñas finalizan sus cuentos deseando que todos estén en paz y haciendo una gran fiesta. Nadie quiere abandonar su tierra. Tenemos que trabajar juntas para erradicar esta situación.

Entrevista realizada por Irene Galera (JRS Chad).

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