Menores Soldado: el drama continúa en al menos 24 países

En este día de reivindicación, María Calderón, ex responsable del Proyecto de Rehabilitación de niños y niñas soldado del Servicio Jesuita a Refugiados -socio local de Entreculturas- en la R.D. del Congo, advirtió que las víctimas de esta situación son muchas más de los que participan directamente en el enfrentamiento armado: niños portadores de municiones y niñas utilizadas como esclavas sexuales, cocineras o para preparar las drogas de quienes combaten son algunos ejemplos de menores que, sin llegar a apretar el gatillo, son igualmente forzados a acompañar a los grupos violentos.
 
"A todos ellos también los consideramos niños y niñas soldado", dice Calderón, que trabaja en este proyecto apoyado por Entreculturas desde 2005 en la región congoleña de Uvira. Pero este país no es el único lugar, ni mucho menos, donde los menores sufren situaciones como las descritas. Nuestro trabajo con el Servicio Jesuita a Refugiados en Colombia también sirve para apoyar la reinserción de niños y niñas captados por la guerrilla.
 

Porque suman 24 los país en los que el drama de los menores soldado todavía es una realidad, Alboan, Amnistía Internacional, Entreculturas, Fundación el Compromiso, Save the Children y el Servicio Jesuita a Refugiados solicitan a los Estados que aún no lo han hecho, que ratifiquen el Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño y la niña sobre la participación de menores en conflictos armados. Se trata de la herramienta jurídica de protección más importante para los menores en conflicto.

El Protocolo es un instrumento imprescindible para asegurar que niños y niñas no son utilizados en conflictos armados. Aumenta a 18 años la edad mínima para la participación directa en las hostilidades, en comparación con la edad mínima anterior fijada en 15 años en la Convención sobre los Derechos del niño y la niña. También obliga a los Estados Parte a poner en vigor disposiciones estrictas allí donde no se cumpla.

Actualmente, este Protocolo lo han ratificado 134 países, 23 lo han firmado pero no ratificado (como Camerún, Ghana, Liberia, Pakistán o Somalia) y un total de 35 ni lo han firmado ni han aceptado hacerlo (como Guinea Ecuatorial, Etiopía, Malasia,Myanmar, Arabia Saudí o Zimbawue). España lo ratificó en 2002.

Con esta iniciativa, las organizaciones se suman a la campaña de Naciones Unidas: "Nadie menor de 18/ Zero under 18" que persigue la ratificación universal de este Protocolo para el 12 de febrero de 2012 -cuando se cumplirá el 10º Aniversario desde su entrada en vigor-. La campaña pretende que ningún menor de 18 años sea reclutado ni utilizado en fuerzas armadas o grupos armados, ya que la asociación con fuerzas armadas priva a los niños y niñas de sus derechos y de su infancia siendo devastador el impacto físico y psicológico que les provoca.

Finalmente, las organizaciones solicitan a los estados que ya han firmado y ratificado el protocolo a que realicen esfuerzos adicionales para su adecuada implantación, proporcionando los recursos adecuados. En El Chad están siendo reclutados niños y niñas de entre 13 y 17 años años de edad por parte de las Fuerzas Armadas y utilizados en combates, y se están utilizando menores de 10 años como mensajeros y en funciones de transporte. Esto contradice claramente el Protocolo, y supone un incumplimiento claro de las obligaciones internacionales de este país.

Es imposible calcular con exactitud el número de niños y niñas soldados. Hay decenas de miles en todas las regiones del mundo. Según el último informe global sobre niños y niñas soldados de la Coalición Internacional de 2008, al menos 24 países de todas las regiones del mundo reclutaban a menores de 18 años.

Desde entonces, miles de menores soldados han sido liberados de fuerzas combatientes, ya sean grupos gubernamentales o insurgentes, tras acuerdos de paz y programas de desmovilización y reinserción en Afganistán, Burundi, Costa de Marfil, Liberia, República Democrática del Congo, el Sur de Sudán y otros países. Sin embargo, durante estos años han estallado, se han reanudado o se han intensificado conflictos en países como El Chad, Iraq, la República Centroafricana, Somalia y Sudán (Darfur), aumentando en estos lugares el reclutamiento de menores.

Los niños, niñas y adolescentes soldados han estado sometidos a situaciones extremas, en las que algunos han sido testigos del asesinato de sus familiares o han sido utilizados como instrumentos para cometer atrocidades. Muchos han sido víctimas de malos tratos, violaciones y otras formas de sexualidad forzada, incluidos los "matrimonios" con combatientes en el caso de las niñas. En numerosas ocasiones han sido drogados para vencer el temor al adversario, utilizados como carne de cañón, obligados a realizar saqueos, violaciones o a mutilar personas.

 

 

Reflexión en los colegios del JRS en Colombia

"La guerra, un problema que no es ajeno a nosotros. No llores por un mundo que lucha, lucha por un mundo que llora". Con esta consigna, los jóvenes y adultos de los colegios del Servicio Jesuita a Refugiados en Colombia, reflexionaron sobre la realidad de los menores soldado, que sufren muchos niños y niñas de su propio país.

Los alumnos y alumnas hicieron un llamado nacional para decir: "Alto, NO más niños, niñas y jóvenes en las filas de la guerra. Los niños y niñas, no son marionetas de la guerra. Creemos en un mundo mejor, un mundo sin guerras, un mundo en donde hay mucha gente buena pero donde se escuchan más las bombas, y por eso; queremos que esa gente buena se escuche, mucho más duro que cualquier bomba".

 

 

         
 

 

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