“Me encanta enseñar, es con lo único que sueño”

  • Malawi

“Es una buena oportunidad para mí poder compartir mis capacidades y conocimientos con estos niños. Por eso decidí convertirme en profesora”.

Angel Ruth Kalolo es congoleña y docente en el único colegio público de educación primaria del campo de personas refugiadas de Dzaleka, en Malaui. Un campo que se encuentra a unos 40 km de la capital y que acoge a unas 52.000 personas, de las cuales la mitad son niños, niñas y jóvenes que proceden principalmente de la vecina República Democrática del Congo. 

En septiembre de 2019, desde Entreculturas, junto al Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), empezamos a trabajar de la mano de ProFuturo con el programa de educación digital para garantizar una educación de calidad y un entorno seguro de aprendizaje a los niños y niñas de entre 9 y 12 años que viven en el campo de Dzaleka.

Superando retos

Uno de los principales retos que Angel Ruth se ha tenido que enfrentar en su labor como docente ha sido la barrera idiomática y cultural. “Tenemos estudiantes de diferentes culturas, de diferentes nacionalidades y que hablan muchos idiomas. Muchas veces tus estudiantes no te entienden”.

También admite que en ocasiones ha deseado poder hablar los idiomas de todos sus alumnos y alumnas para que entiendan lo que ella quiere transmitir. “Como profesora, tengo que transferir el inglés a su idioma, lo cual es algo difícil”, añade.

Otro de los grandes retos como docente en el último período está siendo, como en el resto del mundo, adaptarse a las limitaciones de la enseñanza durante la pandemia de la Covid-19. Las TIC en las aulas están permitiendo hacer frente a la obligada distancia social. “Con la tecnología que usamos, y el método con las tablets y los ordenadores, no necesitas utilizar tizas para escribir, directamente lo preparas todo en las tablets u ordenadores”, explica Angel Ruth.

Además, a todo esto se le añade un último desafío que afecta directamente a las niñas que viven en el campo de refugiados: el abandono escolar. La mayoría de ellas deben asumir primero sus responsabilidades en casa y con sus familias antes que su derecho a ir a la escuela. Un problema muy presente en contextos de emergencia y que intentamos responder a través de programas como el de educación digital junto a ProFuturo. 

Noticia adaptada de:  profuturo.education/historias/angel-ruth.