La violencia obliga al JRS a suspender su actividad en Rutshuru (RDC)

Los fuertes enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno, los rebeldes del grupo Mai - Mai y las tropas leales a Laurent Nkunda han sembrado el país de miedo e inseguridad. La oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estima en unas 100.000 las personas que han quedado desplazadas (entre ellas, muchas que ya lo habían sido en los primeros combates de los últimos años).

El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) -socio local de Entreculturas- ha descrito como alarmante la situación humanitaria en Masisi, Rutshuru (en la provincia de Kivu Norte) y Kalehe (en la provincia de Kivu Sur). La deteriorada situación de seguridad ya ha obligado a la evacuación del personal de numerosas agencias dejando a miles de personas sin ayuda. Las reservas de fármacos de numerosos centros de salud en el área han sido saqueadas y no se podrán reponer porque las rutas de suministro suelen estar bloqueadas por grupos armados.

La volátil situación de seguridad ha forzado también al JRS - RDC a suspender las actividades de los proyectos en Rutshuru. El equipo estaba a punto de comenzar un proyecto de escuela primaria diseñado para ayudar a las comunidades locales de acogida para responder a las necesidades del cada vez mayor número de desplazados estudiantes (casi 70.000 desplazados viven en el área de Rutshuru).

Antes del reinicio de las hostilidades, la situación de seguridad alimentaria de las poblaciones locales y desplazadas ya era inestable debido a las condiciones climáticas desfavorables y a los continuos saqueos por parte de los grupos armados. En abril, las crecientes demandas en el área obligaron al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU a recortar las raciones para los desplazados. El suministro de ayuda se ha complicado aún más por el aumento de los ataques contra las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU en RDC (MONUC) y contra los trabajadores humanitarios.

El pasado enero, las fuerzas del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) -con Nkunda a la cabeza- y las fuerzas del actual gobierno firmaron un acuerdo de alto el fuego en Goma mediante el cual se proponía la retirada y la desmovilización de sus efectivos. Sin embargo, antes de los recientes enfrentamientos, según la MONUC, el acuerdo había sido transgredido al menos 200 veces, incluyendo violaciones, asesinatos y robos contra la población civil. A finales de julio, las agencias de ayuda calculaban en 857.000 los desplazados en el área de la provincia de Kivu Norte.

La MONUC recuerda que los acuerdos de Goma y el "Programa Amani" aportan el único marco viable para una posible resolución pacífica del conflicto. Pide, por tanto, que las partes implicadas respeten los compromisos firmados en Goma. Alan Doss, responsable de la MONUC, reconoce haber pedido más medios adicionales y grupos suplementarios para la recuperación de la estabilidad en RD del Congo. Con 17.000 soldados, la MONUC es la fuerza de mantenimiento de la paz más importante de la ONU. Su objetivo principal es el de cooperar con las fuerzas gubernamentales para el restablecimiento de la autoridad del Estado en un país inmenso y muy inestable desde hace muchos años, fronterizo con Ruanda, Uganda, Sudán, Centro África y Angola.

Fuentes: JRS y Rebelion.org