La historia de vida de Sydney: "Me quise traer su corbata para mantenerlo cerca"

  • Venezuela

“Para mí, migrar significó mucho porque era dejar todo atrás: mi familia, mi hermano, que es la persona más importante en mi vida, mi instituto, mi casa, mis amigos”. Estas son las palabras que la joven Sydney Gabriela nos comparte al recordar su tierra, Venezuela, uno de los países con más éxodo de refugiados de la región de América Latina y el Caribe.

Desde el año 2015, más de 5,4 millones de venezolanos y venezolanas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. La violencia y la inseguridad es lo que lleva a las familias a tomar la decisión de migrar, poniendo en riesgo sus vidas durante el desplazamiento y a tener acceso a necesidades básicas como a la educación, a un hogar, a una alimentación digna o a la salud.

En España, los programas de acogida de nuestros compañeros y compañeras del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), cuya labor apoyamos desde Entreculturas, centra su trabajo en la defensa de los derechos de las personas migrantes y su acogida e integración. Sus distintas oficinas y espacios son lugares de acompañamiento, paz y refugio para aquellas personas que se han visto obligadas a migrar. Eso hace que se sientan acompañadas y bienvenidas a la ciudad de acogida, luchando contra numerosas barreras como los trámites burocráticos, la falta de acompañamiento social y jurídico o la dificultad para acceder al mercado laboral.
La historia de vida de Sydney es especialmente conmovedora. La joven acompañada por SJM en Valencia se vio obligada a abandonar su hogar y no dudó ni un segundo en traerse con ella la corbata de su abuelo recientemente fallecido por causas naturales. “Me quise traer su corbata para mantenerlo cerca porque él está en el cielo y está protegiéndome, me está cuidando y siento que es una protección para mí”, nos cuenta Sydney.

Son muchos los recuerdos que quedan a la hora de migrar. Para Sydney, la corbata de su abuelo le recuerda a su familia, al lugar donde nació, sus costumbres, sus tradiciones y su cultura. Ahora, desde Valencia, la joven sueña algún día poder llegar a ser “una gran profesional y demostrarle a mi mamá, y a aquellas personas que me han juzgado, que sí he podido”.

Desde SJM, Entreculturas y toda la red de Hospitalidad, seguiremos acompañando a las personas migrantes y refugiadas, caminando junto a ellas, para que encuentren en nuestros proyectos una puerta hacia un futuro mejor para ellas y sus familias.

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