"La educación es súper importante. Nos da el poder para no tener miedo y poder defendernos"

Me llamo Wendy, tengo 20 años y soy de Venezuela, aunque llevo 9 años viviendo en Colombia, en Cartagena de Indias. Estoy estudiando Trabajo Social (el año que viene termino) y llevo implicada unos seis años en un grupo de Fe y Alegría que se llama Particip-acción Juvenil. Cuando llegué a Colombia comencé a estudiar en este movimiento de educación popular y creo que eso fue una suerte, porque la enseñanza que proporciona es de calidad. Allí, más allá de la pura teoría, se preocupan de trabajar desde nuestro ser, cómo ser más humano y cómo podemos nosotros aportar a la sociedad.

Como dije antes, hago parte del grupo de Particip-acción Juvenil, un proyecto que busca organizar a los jóvenes en temas de liderazgo político, derechos humanos y ciudadanía, donde se reflexiona cómo nosotros podemos transformar nuestro entorno. Ha sido un proyecto que me ha ayudado mucho en la vida. Me ha enseñado cómo salir adelante por mis propios medios. Y a muchos de mis compañeros también les ayudó a salir de la droga y a vincularse a otras actividades más sanas.

Ahora, una vez que acabé los estudios en el colegio, continúo en el grupo como líder, trabajando con los estudiantes y ayudándoles a identificar las problemáticas de sus comunidades, pensando también qué posibles soluciones se podrían llevar a cabo. Les animamos a investigar sobre cuestiones como el racismo, el bullying, el feminicidio, la corrupción, etc. para que ellos también vayan desarrollando un pensamiento crítico. También tratamos temas como el embarazo temprano en las jóvenes, que es algo muy frecuente en el barrio, e identificamos niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad, que no pueden acceder a la educación y cuyas familias son de bajos recursos y trabajamos con ellas para contarles cuáles son sus derechos y hacer talleres de manualidades como un pequeño impulso para el emprendimiento. Sobre todo queremos que se motiven, que no se sientan menos que los hombres, que luchen por sus sueños porque, con un poco de esfuerzo, ellas tienen la capacidad de llegar a ser lo que quieran.

La verdad es que la educación es súper importante. Nos da el poder para no tener miedo y poder defendernos. Nos ayuda a salir de la pobreza y de la mentalidad pobre del “no puedo, no puedo, no puedo”. A mí me gustaría crear una Fundación para ayudar a las personas a que puedan salir adelante, sobre todo a las que tienen menos oportunidades. Eso es lo que me gustaría hacer cuando termine mis estudios de trabajo social.