La cooperación española en educación se ha reducido un 90% desde 2008

Entreculturas, ALBOAN y la Fundación ETEA hemos presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el Informe “La Ayuda en Educación a Examen”, un documento que hace balance y analiza los retos que afronta hoy la cooperación española en educación.

El Director de Entreculturas, Daniel Villanueva SJ, inauguraba la presentación: “el año 2016 ha supuesto el inicio de una nueva etapa en la agenda internacional de desarrollo. La puesta en marcha de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) traza un itinerario que condicionará las políticas de cooperación en los próximos 15 años. Entramos, por tanto, en un período crucial en el que las políticas españolas de cooperación deberán adecuarse a la nueva agenda internacional y ser conscientes de que los nuevos objetivos –incluidos los que se refieren a la educación– también suponen compromisos para nuestro país”.

Mesa de ponentes. De izquierda a derecha: Ramón Almansa (Director Ejecutivo de Entreculturas), María del Mar Magallón (Directora de ALBOAN), Javier Gavilanes (Jefe del Departamento de Cooperación Sectorial de la AECID) y Ana Hernández (Investigadora en Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación). / FOTO: Elisa García - Entreculturas

El Informe, “La Ayuda en Educación a Examen”, evalúa lo que se ha realizado en España en materia de cooperación internacional y, en particular, de cooperación en educación en los últimos 15 años, y hace un llamamiento a situar la educación en el centro de las políticas nacionales e internacionales, y es que, la Ayuda Oficial al Desarrollo en España se ha desplomado de manera estrepitosa a valores de hace casi 30 años.

Según señalaba, Ana Hernández, Investigadora en Fundación ETEA para el Desarrollo y la Cooperación, “entre 2008 y 2015 la ayuda neta española experimentó un descenso de más del 65%, pasando de 4.762 millones de euros a 1.627millones de euros. Esta cifra apenas supone el 0,13% de la Renta Nacional Bruta (RNB), lo que sitúa a la cooperación española muy lejos de los principales países donantes y del objetivo del 0,7%, suscrito por España en diversos consensos y compromisos internacionales. O lo que es lo mismo, España ha pasado en estos años de ocupar el  puesto número seis entre los países que más ayuda aportan, a ocupar la posición 22”. Dichos recortes, han afectado severamente a la cooperación española en educación, que se ha reducido en más de un 90% en ese mismo periodo. En 2008 la ayuda española a la educación suponía el 5,6% de la ayuda de los países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) y, en 2014, equivalía tan sólo al 0,6%. En cuanto al compromiso con la educación básica, la situación es similar. Los fondos destinados a educación básica se redujeron entre 2008 y 2011 en un 81%, y siguió bajando en los años siguientes. En 2015 la ayuda a educación básica no llegaba a los 5 millones de euros, lo que tan sólo representa el 0,7% de la ayuda bilateral cuando lo comprometido es destinar el 8% de la Ayuda Oficial al Desarrollo bilateral española. La apuesta por la educación básica sigue sin ser una prioridad. Tampoco en la agenda internacional. Según UNESCO, el déficit de financiación en materia de educación a escala internacional se sitúa en los 22.000 millones de dólares si se quiere lograr un primer ciclo de enseñanza secundaria de calidad en 2030 y ascendería hasta los 39.000 millones de dólares si se pretende alcanzar la universalización de la educación secundaria, tal y como propone el ODS 4.

En este marco, y tal y como señalaba Ramón Almansa, Director Ejecutivo de Entreculturas: “la educación no puede quedar circunscrita a un objetivo específico, sino que más bien es el camino que debemos recorrer para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles”. La educación es un catalizador inigualable de cambios sociales, funciona como habilitadora en la consecución de otros derechos, favorece la reducción de la pobreza, la inclusión social o la mejora de oportunidades profesionales entre otros beneficios. María del Mar Magallón, Directora de ALBOAN y moderadora en la presentación del informe, afirmaba asímismo que “no conseguiremos los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no se obtienen los objetivos educativos”. Cooperación al desarrollo y educación son binomios inseparables. Así se resume en el vídeo que acompaña al informe.

Ramón Almansa también señalaba que “no conseguiremos cambiar el  mundo si no entendemos la educación como motor de cambio, de transformación social, como herramienta de construcción de valores y capacidades y como elemento clave para fortalecer sociedades más igualitarias, pacíficas y democráticas”. Y punteaba algunas de las recomendaciones recogidas en el documento “10 conclusiones y 20 recomendaciones para la cooperación española en educación” con el ánimo de hacer aportaciones a la construcción de una política española de cooperación más sólida, coherente y eficaz. “Consideramos necesario promover, por parte de los responsables públicos, un discurso que defienda el papel central de la educación en la agenda de desarrollo y cumplir con los compromisos económicos y las orientaciones establecidas en la Iniciativa Educación para Todos y en el Marco de Acción del Foro Mundial de Educación. Es indispensable recuperar la inversión de la cooperación española priorizando la ayuda en educación como un sector clave, e incrementar los fondos destinados a la educación básica hasta alcanzar el 8% de la AOD. Asimismo, hay que promover un concepto amplio de calidad educativa ligado a la equidad, la inclusión y la participación de los distintos agentes y un sistema de indicadores adecuado. La cooperación española debe identificar y atender a las poblaciones más vulnerables y también atender a la heterogeneidad de países y realidades”.

Javier Gavilanes, Jefe del Departamento de Cooperación Sectorial de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), ha estado presente en el acto. La AECID afronta los retos de la cooperación en materia de educación sobre la base de tres grandes ejes prioritarios: la promoción de una educación de calidad, la atención a la población más vulnerable y afectada por circunstancias particularmente difíciles y el fomento de alianzas con otros actores para la consecución del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible.

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