La CONGDE alerta sobre la emergencia en Pakistán, con 20 millones de afectados por las inundaciones

El pasado 29 de julio, con las primeras inundaciones y desprendimientos de tierra provocados por el monzón, empezó la pesadilla de Pakistán. Hoy las cifras oficiales ya suman 20 millones de afectados y 1.600 muertos, que seguramente aumentarán debido a las epidemias. Entre los damnificados hay más de 6 millones de niños y niñas, cada vez más vulnerables frente a la malnutrición y los brotes epidémicos. Aunque Entreculturas no trabaja en el país, queremos llamar la atención ante una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años.

En su visita al terreno, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, pidió a la comunidad internacional que aumente sus esfuerzos para ayudar a los supervivientes de ésta catástrofe, cuya magnitud supera la del tsunami de 2004 en el sureste asiático y los recientes terremotos en Haití o Chile. Y es que Naciones Unidas solo ha recibido un cuarto de los 360 millones de euros que hacen falta para cubrir las necesidades más urgentes.

Si la ayuda humanitaria sigue tardando en llegar, resultará más difícil combatir las epidemias de diarrea, cólera y malaria que pueden afectar a millones de personas. Así lo prevé la Organización Mundial de la Salud (OMS), alertando de que también acechan otras enfermedades como el tifus, la hepatitis B, el dengue y graves infecciones respiratorias. Hasta ahora se han registrado más de 36.000 casos de diarrea aguda, síntoma de cólera.

Además de los servicios médicos, la prioridad en estos momentos es rescatar a las miles de personas atrapadas y garantizar suministros básicos como alimentos, agua potable y tiendas de campaña a los millones de pakistaníes que llevan dos semanas durmiendo a cielo abierto. El gobierno del país está coordinando la ayuda humanitaria.

Las lluvias torrenciales han hundido bajo el agua un 20% del territorio pakistaní, dejando gran parte de las cosechas anegadas y haciendo desaparecer miles de cabezas de ganado. Así, la población ha quedado sin medios de subsistencia y se teme una posible crisis alimentaria. El valor de los cultivos perdidos es de mil millones de dólares, según ha estimado el Banco Mundial.

Así, la gravedad de la situación actual y las difíciles perspectivas para los próximos meses hacen que la ayuda humanitaria resulte vital para la supervivencia de millones de pakistaníes.