Incidencia en la República Democrática del Congo

La R.D. del Congo es un país riquísimo en minerales, pero su explotación lejos de revertir en beneficio de las comunidades incide de forma muy negativa en ellas, además de ser el motor de las guerras que asolan el país desde hace años. Según la ley congoleña, la acción de las empresas mineras tiene que tener un impacto responsable en el medioambiente, estar acorde con una justicia social dando, por ejemplo, un salario adecuado a sus obreros y beneficiar a la población en temas como la educación, la sanidad y la mejora de las infraestructuras. Lejos de cumplir con su obligación, las empresas mineras contaminan los pozos de agua y los ríos, esquilman las arboledas, ofrecen salarios de miseria a sus empleados (20 dólares al mes), destrozan las carreteras por el paso de camiones pesados y no invierten en mejoras sociales.

A todo esto se suman otros impactos dramáticos en la vida de las gentes como son la subida de los precios de los alimentos dado que la población no se dedica a la agricultura pensando que sacará más dinero empleando su tiempo en la minería; la ruptura familiar pues tanto los padres de familia como los miembros más jóvenes se trasladan a las zonas mineras más ricas; los maestros dejan las escuelas para buscar ingresos para sus familias, al igual que sucede con los alumnos a partir de los 10 años; la proliferación del Sida, la prostitución, el alcoholismo en los lugares cercanos a los centros mineros. Este impacto es tan importante debido a que a la extracción de los minerales también se dedica un gran porcentaje de la población de forma artesanal dado que la explotación de los recursos naturales de Congo está completamente liberalizada.

Capacidad de la sociedad civil de contribuir al buen gobierno del país

Ante esta situación, el Centro de Investigación para la Acción Social (CEPAS), cree necesario que se revise la explotación de los recursos nacionales demandando que se ataje los impactos negativos, se revisen los porcentaje destinados al Estado para realizar una redistribución adecuada de los beneficios entre la población y que todo ello se haga con transparencia.

Para ello, el CEPAS realiza investigaciones desde la base pues, tal y como comenta Ferdinand, "estamos en contacto con los más pobres, con el sufrimiento, con las historias personales de explotación". Estas investigaciones las plasman en publicaciones dirigidas a las instancias de poder nacionales e internacionales (a través de las oficinas de la Compañía de Jesús en Bruselas y Nueva York). Pero consideran que tan importante como estas instancias es llegar a las organizaciones de base y a la población para que ésta conozca y se forme para demandar sus derechos. "Si la gente estuviera formada, eso haría una gran diferencia", dice Ferdinand.

Una investigación que supuso un hito en la relación con las empresas mineras

Un ejemplo del impacto de la labor de incidencia que están realizando el CEPAS la encontramos en el análisis que realizó sobre los 12 contratos mineros más importantes del país.

El gobierno congoleño convocó una Comisión Gubernamental para revisar los contratos mineros. Al CEPAS se le propuso ser miembro de esa comisión que analizaría 61 de los 300 contratos existentes. Esta Comisión, formada por representantes de la minería, del parlamento, del senado y de ONG locales e internacionales, contaba con expertos extranjeros para realizar los análisis. El CEPAS quiso aportar una investigación independiente realizada por expertos congoleños. Esta investigación dio como resultado una publicación utilizada por la Comisión. Al finalizar el trabajo de la Comisión que analizó los contratos desde el punto de vista económico, técnico y de su impacto social, los resultados fueron alarmantes. De las 61 concesiones analizadas, ninguna se calificó como buena, es decir, ninguna no necesitaba algún tipo de revisión, 29 que debían ser renegociadas y el resto que debían ser canceladas.

Como consecuencia del trabajo de esta Comisión, el porcentaje de los beneficios que irá al Gobierno llegará hasta el 51 % y Ferdinand confía en que este hecho unido a que el 5% de la explotación debe quedarse en las provincias donde se realizan repercutirá de forma favorable en la calidad de vida de la población.

El poder de la sociedad civil

Dicen que la unión hace la fuerza. Así se demostró con el caso de una pequeña escuela de una de las provincias de la R.D. de Congo. Bajo sus cimientos se descubrieron grandes cantidades de minerales. Se ofrecieron a la comunidad cuantiosas cantidades de dinero para que edificaran otra en un terreno cercano. Pero la comunidad dijo que no, pues consideraban la escuela como un símbolo y un bien cultural de la humanidad. La manifestación de mujeres vestidas de negro y la movilización ciudadana, hizo que los diputados de la zona se desplazasen a ver la escuela y decidieron que no se tocase. Pero Ferdinand se pregunta "¿hasta cuando seguirá firme la comunidad en esta decisión?".

Intereses económicos frente a la defensa de los derechos humanos

Estos días el director del proyecto del Servicio Jesuita a Refugiados en Goma ha declarado sobre el actual conflicto en la R.D. de Congo diciendo que "hay multinacionales occidentales interesadas en asegurarse de que las cosas continúen así, para seguir saqueando los recursos naturales del país".

Ferdinand Muhjirwa también reflexiona sobre la lucha de poder entre Europa y China. El gigante asiático ha entrado con fuerza en el continente africano firmando contratos de explotación minera en los que se compromete a invertir en mejoras sociales para la población y a realizar el procesamiento de las materias en el país, lo que redundaría en el beneficio de las comunidades. Las multinacionales occidentales, por su parte, no están dispuestas a perder su poder en la zona, lo que explicaría su escasa reacción ante la tragedia que se produce frente a nuestros ojo, como llamada de atención al continente africano de cuál será su postura si es dejada al margen de la explotación minera. Ferdinand considera vergonzoso "cómo priman los intereses económicos frente a la defensa de los derechos humanos".