Filipinas: seis meses después del tifón Haiyan

El pasado 8 de noviembre de 2013, hace ya seis meses, Filipinas vivía el peor desastre natural de su historia. El tifón Haiyan, también llamado Yolanda, dejaba tras de sí cifras sin precedentes: 6.000 personas fallecidas y miles de ellas desaparecidas, 4 millones de personas desplazadas y 1,2 millones de viviendas destruidas o dañadas. En total, 15 millones de personas afectadas.

En los días posteriores al desastre Entreculturas hacía un llamamiento para apoyar a la sociedad filipina y recaudaba más de 380.000 euros, que están siendo canalizados a través de la Red Xavier, la Red Europea de ONGD jesuitas. Las organizaciones de la Red Xavier que están apoyando la labor de la comunidad jesuita en Filipinas son, además de Entreculturas y Alboan, las de Australia, Austria, Alemania, Suiza, Bélgica, Inglaterra, Irlanda, Canadá, Italia, Portugal y las Provincias Jesuitas de Francia y de Malta. Entre todas han aportado 2 millones de euros a la labor de apoyo a las víctimas. Los proyectos puestos en marcha para una primera respuesta a la emergencia y para la posterior reconstrucción se están realizando con la ONG Simbahang Lingkod ng Bayan (SLB), una organización vinculada a la Compañía de Jesús y con una gran experiencia en atención a grupos de población vulnerables y acción humanitaria en Filipinas.

 

                  El tifón Haiyan fue el peor desastre natural de la historia de Filipinas y ocasinó daños sin precedentes

 

Esta coalición de organizaciones pertenecientes a la Compañía de Jesús ha permitido movilizar, en los primeros días posteriores al desastre natural, una valiosa ayuda de emergencia a la población afectada. En ese momento la prioridad era luchar contra el hambre y la propagación de enfermedades para evitar que, el ya de por sí efecto destructivo del desastre, alcanzase una dimensión todavía mayor. Con este fin SLB llevó a cabo 53 despliegues de ayuda humanitaria en diferentes zonas arrasadas por el tifón, a través de los que ha distribuido 17.954 packs de ayuda de emergencia para familias, 4.762 packs de agua y 1.310 sacos de ropa.

 

Finalizada la fase de emergencia, comienza la fase de rehabilitación

 

Desde el paso de Haiyan por las islas, el trabajo de SLB para ayudar a las familias damnificadas ha sido continuo. Concluida la fase de emergencia, se iniciaba una nueva etapa destinada a la recuperación y desarrollo de las zonas afectadas por el tifón.

Con este fin SLB ha diseñado un Programa de Rehabilitación y Desarrollo que da prioridad a la construcción y reparación de viviendas, la reubicación de la población en lugares seguros, la distribución de nuevas embarcaciones de pesca y reparación de las dañadas por el tifón, la construcción de centros de evacuación que sirvan de refugio ante posibles nuevos desastres naturales y toda una labor de sensibilización que permita que las comunidades más vulnerables estén preparadas en estos casos. 

En el municipio de Culion, formado por 41 islas y que pertenece a la provincia de Palawan, es donde se han concentrado los trabajos para lograr la reconstrucción de las zonas afectadas y la vuelta a la normalidad de la población filipina. La Compañía de Jesús está presente en Culion desde hace más de un siglo, cuando la isla era el destino de los afectados por la lepra. Actualmente la comunidad en el municipio la componen tres jesuitas que se ocupan de la parroquia y de la escuela.

Aunque Culion fue una de las últimas zonas por las que pasó el tifón, sus islas del norte fueron gravemente dañadas. Allí Haiyan destruyó total o parcialmente más de 4.800 casas y tras su paso por el municipio se perdieron cerca de 500 embarcaciones de pesca. Sus habitantes, sobre todo los que habitan las islas más pequeñas, están viviendo en condiciones muy difíciles a consecuencia del desastre y no son muchas las organizaciones humanitarias presentes en la zona.

 

 Miles de familias filipinas perdieron sus casas tras el paso del tifón Haiyan. Los materiales endebles con los que están construidas y su ubicación próxima a la costa, las hace especialmente vulnerables a las tormentas

 

 El tifón Haiyán hizo que se perdieran múltiples embarcaciones y dañó otras muchas, dejando sin su principal medio de vida a las familias de las comunidades pesqueras del municipio de Culion

 

Al tratarse de poblaciones pesqueras, una de las primeras acciones llevadas a cabo por SLB ha sido la adquisición de embarcaciones y materiales de pesca para distribuir entre las comunidades indígenas de las islas.  Otras acciones que han comenzado a ejecutarse en Culion son:

  • Colaboración con la Cooperativa de Consumidores de la Isla de Culion (ICCC). Se está apoyando especialmente la renovación y reparación de la tienda. Uno de los siguientes pasos sería la instalación de tiendas satélites en las islas más pequeñas de Culion.
  • Trabajo con las comunidades en la prevención de desastres, al tratarse de una zona especialmente vulnerable a los fenómenos climatológicos adversos. Para ello, se promueve entre la población el respeto al medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, que tanto tienen que ver con los desastres producidos por fenómenos naturales.
  • Desarrollo de programas de organización comunitaria y desarrollo comunitario. Miembros de la comunidad se han asociado en torno a una organización para apoyar el desarrollo de su comunidad. Uno de los objetivos de este grupo es asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos realizados hasta el momento.

 Un beneficiario firma para recibir su nueva embarcación de pesca

 

 Un pescador recoge su nuevo bote de pesca

 

Otras acciones identificadas como prioritarias en Culion han sido:

  • Para las comunidades de Binudac y Galoc se construirá un centro de evacuación, cuya finalización está prevista para el próximo mes de noviembre. También se han distribuido entre los pescadores de estas comunidades embarcaciones de fibra de vidrio con motor.
  • En Osmena, se construirá una residencia para los estudiantes del Culion National High School que proceden de otras islas de Culion. La mayoría de las casas que se construyen en la orilla del mar sirven de refugios temporales para las familias mientras sus hijos estudian en este centro o son sencillamente alojamiento barato para los estudiantes. Esta residencia reducirá la necesidad de estas casas que ponen en peligro sus vidas ante posibles nuevas tormentas.
  • También para las comunidades indígenas en Chindunan Balete y Alulad se construirán centros de evacuación multiuso. Estos centros, que se ubicarán en la parte más alta de la isla y cuya finalización está prevista para el próximo mes de septiembre, contarán con un aula y capilla y servirán también de centro social para las comunidades. También se han distribuido entre las familias materiales más resistentes para la reconstrucción de sus casas y en Alulad 6 botes de remo y 26 kits para reparar las embarcaciones dañadas.

Tras el paso del tifón los habitantes de estas localidades comenzaron a reconstruir ellos mismos sus casas en los mismos lugares próximos a la costa y con los mismos materiales que las hacen tan vulnerables a los desastres naturales. A pesar de que el viento y las olas se llevaron por delante miles de viviendas, no es fácil conseguir que una comunidad de pescadores viva lejos del mar. Por ello, uno de los mayores retos del programa es hacer reconsiderar a los habitantes de las islas la reubicación de sus viviendas en un sitio seguro, ante el peligro que supondría para sus viviendas y para ellos mismos una nueva tormenta, sobre todo teniendo en cuenta que Filipinas es uno de los países del mundo más vulnerables a a los desastres naturales. SLB trabaja también para identificar aquellas zonas seguras para la reubicación de las viviendas. 

Otros pasos previstos para avanzar en la recuperación de Culion serían:

  • Implantación de un servicio de banca móvil en colaboración con Bank of Philippines - Globe BanKO.
  • Construcción de casas para los supervivientes del tifón en la localidad de Binudac.
  • Promoción de actividades generadoras de ingresos para la comunidad, como el eco-turismo, y formación en gestión financiera.
  • Establecimiento de un sistema de préstamos rotario. 

El programa de rehabilitación previsto para el municipio de Culion es un compromiso a largo plazo entre SLB, las parroquias y las autoridades locales, que están trabajando coordinadamente para determinar los proyectos prioritarios y planificar acciones. El socio local de SLB en Culion es la parroquia de la Inmaculada Concepción, que está a cargo de los jesuitas presentes en Culion. Se apoyan igualmente en otras organizaciones como Environmental Science of de Social Change (ESSC), Gawad Kalinga (GK) y Jesuit Refugee Service (JRS) para valorar el riego de las zonas propuestas para la construcción de viviendas y demás edificaciones ante posibles desastres. 

 

Acciones iniciadas en otras localidades 

Los trabajos de recuperación de las zonas afectadas también han comenzado en otras localidades distintas de Culion:

  • En Dinagat, una vez realizada la valoración de daños y la identificación de posibles intervenciones, se han distribuido botes de pesca a motor y se ha dado asistencia financiera a los miembros de la comunidad para sufragar los gastos de educación.
  • En Capiz se ha dotado de paneles solares a 20 comunidades y se beneficiarán de instalaciones solares los barangays de Badiangan y Taloato. También está en marcha la reconstrucción de la Catedral de la Archidiócesis de Capiz.

  • Finalmente, junto con el Ateneo de Cebu, SLB lleva a cabo el proyecto "Roof for Relief", por el cual se pretende dotar a las familias del norte de esta región, cuyas casas han sido dañadas por el tifón, de tejados y de materiales de reconstrucción para la reparación de sus viviendas. 

Finaliza la fase de ayuda de emergencia e inmersos en esta fase de reconstrucción, es imprescindible que la ayuda no cese y que Filipinas y sus habitantes no caigan en el olvido. Las principales agencias humanitarias y demás organizaciones presentes en la zona señalan la necesidad de trabajar con esta población al menos durante dos años para lograr la recuperación de los daños materiales y humanos ocasionados por la peor tormenta de la historia de Filipinas.

La gran capacidad organizativa y de movilización de la comunidad jesuita filipina y su ONG local, junto a la entereza con las que la población filipina ha asumido las consecuencias de la catástrofe, han sido de gran importancia en este trabajo de ayuda a las víctimas llevado a cabo durante los últimos seis meses.