Entrevista a Paloma Peñas, Ex Volpa en Haití

  • Haití

Paloma estuvo de 2017 a 2019 en Haití con el programa VOLPA de Entreculturas, después de formarse durante un año en Madrid. Al finalizar esta formación y sentir la convicción de “querer salir al encuentro”, como ella misma lo describe, fue destinada a este país de América Latina, donde llevamos a cabo un importante trabajo de justicia social promoviendo el derecho a la educación de niños y niñas junto a Foi et Joie Haití (Fe y Alegría Haití). Paloma es maestra, se ha formado en Cooperación para el Desarrollo y actualmente trabaja en el equipo de Educación Formal de Entreculturas. 

En enero se cumplen 10 años del terremoto que devastó Haití. ¿Qué consecuencias trajo este terremoto y qué crees que se ha logrado tras diez años de intentos por rescatar el país?
El terremoto marcó un antes y un después en la historia de Haití, en la narrativa de vida de las personas haitianas; durante estos 10 años no solo ocurrió este devastador terremoto, sino que ha habido huracanes destructores, una epidemia de cólera que afectó a todo el territorio haitiano. La capacidad de levantarse y continuar luchando por una vida digna que tiene el pueblo haitiano hace que, pese a la fragilidad que han ido generando los distintos desastres naturales, crisis políticas y económicas, persista una esperanza de cambio y transformación de la realidad. 
 
A nivel educativo, ¿cómo se vio afectada Haití después del terremoto y, más tarde, después del huracán?
Foi et Joie como entidad educativa vivió cambios y crecimientos muy significativos posteriores al terremoto: pasó de gestionar dos escuelitas en el 2008 a consolidar una red de diecisiete centros comunitarios en las regiones más empobrecidas del país. Actualmente, Foi et Joie da cobertura a alrededor de 5.000 estudiantes en cinco de los departamentos más empobrecidos de la isla. El paso del huracán Matthew, que afectó gravemente a una de las escuelas, hizo que el resto de centros abrieran sus puertas para acoger a las familias y alumnado afectados. Entreculturas y Foi et Joie se han ido apoyando y acompañando mutuamente para desarrollar herramientas de respuesta en los centros educativos a este tipo de catástrofes.
 
¿Cómo afectan a  la educación de los niños y niñas en Haití las recientes protestas y la crisis política que vive el país?
Haití vive desde julio del 2018 una situación de crisis económica, política y social, que ha ido deteriorándose mes a mes. Desde septiembre de este año se ha agravado enormemente, traduciéndose en escasez de alimentos, cierre de escuelas, carreteras, hospitales, y altos niveles de violencia en prácticamente todo el país.
 
El director de la escuela de Acadien, zona con sequía, deforestación y unos niveles de pobreza económica altísimos, me comentaba que, pese a lo mal que lo estaban pasando las familias, el hambre que reina en la comunidad y la preocupación por la crisis, la escuela está recibiendo al 100% del alumnado, ya que es el único lugar donde las niñas y niños pueden comer durante la semana.


 
¿De qué manera Entreculturas y Foi et Joie logran frenar la deserción escolar?
Se trata de fomentar una educación centrada en la persona, por lo que desde los centros se da gran importancia a contextualizar a cada estudiante. Conociendo su situación familiar, y llevando un seguimiento lo más adecuado posible, se apoya para que no haya casos de abandono escolar por falta de medios económicos, o por dificultades en el aprendizaje. Desde Foi et Joie se valora y se siguen buscando fondos para poder formar a las maestras en metodologías activas que fomenten la inclusión de cualquier tipo de alumnado, o para poder dar becas de escolarización a aquellas familias que no pueden pagar la matrícula en su totalidad. Cada escuela y región se enfrenta a una realidad diferente, pero si algo es compartido es que todas y todos son bienvenidos y necesarios para poder transformar la comunidad. 
 
Migrar parece ser una de las metas más cercanas para las personas haitianas. ¿Bajo qué condiciones y medios pueden hacerlo y cuáles son las consecuencias para sus familias?
La migración es uno de los sueños de muchas personas haitianas, la búsqueda de una vida mejor o simplemente huir de una situación de crisis medioambiental que sume a comunidades enteras en la pobreza (sequía, deforestación...). Hasta hace relativamente poco, Chile acogía migrantes sin necesidad de visa para entrar, por lo que aquellas personas con la opción de poder salir probaban suerte allí, pero ahora hay una ley mucho más restrictiva.
 
Desde el noroeste muchas personas toman cayucos para intentar llegar a las Bahamas, y después a Miami (EE. UU.), estas salidas por mar son altamente peligrosas e invisibles, ya que no hay instituciones que controlen el tráfico irregular de personas, o apoye en el mar a posibles naufragios, muriendo muchas de ellas ahogadas.
 
Ante tanta desigualdad, ¿cuál es la situación de las niñas y mujeres haitianas con respecto a la educación?
Las niñas y mujeres son las primeras afectadas en términos de desigualdad en el acceso a la educación, ya que sobre ellas recae el peso del hogar, de la crianza, de la recogida del agua, de lavar la ropa en el río... En Haití existe una conciencia muy grande sobre la importancia de la educación, habiendo una presencia importante de niñas en los centros educativos, aún así, existe todavía una presión social muy importante sobre las mujeres, para que sean ellas las que asuman los roles de cuidados, siendo esto una barrera para no poder terminar sus estudios.
 
¿Puedes contarnos tu experiencia con el programa La Luz de las Niñas?
Historias como la de Michel Ange existen en cada escuela de Foi et Joie: mujeres y niñas valientes, que se enfrentan a dificultades que ponen en riesgo su posibilidad de continuar estudiando y formándose. Bethlove, quien tiene una hemiplejia y que recorre una hora y media de camino para llegar a la escuela, continúa sus estudios con alegría y una fuerza que demuestra su convicción por continuar estudiando y construyendo su futuro. Gracias a Foi et Joie y al acompañamiento de sus profesoras y profesores ha terminado la parte secundaria de su educación y ha podido participar en el encuentro binacional con otros jóvenes de Foi et Joie Haití y República Dominicana. Ella se siente inspirada para seguir creciendo y quiere colaborar en la transformación de su comunidad.
 
En creol dicen "Deryè mòn, gen mòn": “detrás de las montañas hay más montañas”. Hay vida detrás de tanta crisis y desastres naturales, hay esperanza para que las personas haitianas puedan tener una vida plena en Haití; para ello hay que continuar generando espacios de paz, de justicia y de igualdad, y una educación de calidad es la mejor herramienta.