Entreculturas se moviliza en defensa de Roraima

Madrid, Málaga, Almería y Sevilla han acogido la voz de Ester Tello y Luis Ventura, un matrimonio malagueño que lleva seis años viviendo en Roraima, quienes denuncian que las tierras indígenas, pese a ser propiedad de los pueblos indígenas por aprobación judicial, están siendo ocupadas y explotadas con un fin lucrativo por familias de arroceros. Esta acción se enmarca en la campaña de denuncia iniciada en Brasil y recogida en el comunicado emitido por Roberto Jaramillo, Superior Regional de los Jesuitas en la Amazonía.

 

 

Málaga llenó el aforo del Patronato de Turismo de la Costa del Sol. Más de 70 personas acudieron a la charla en la que Julio Andrade Ruiz (Delegado de Participación Ciudadana, Inmigración y Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Málaga), se comprometió a presentar una propuesta en el próximo pleno para pedir al Supremo Tribunal Federal de Brasil que confirme definitivamente la homologación de la Tierra Indígena de Raposa Serra do Sol.

 

 

"Somos un matrimonio de Málaga y llegamos a Brasil en febrero de 2002. Estos seis años han sido extremamente intensos y bonitos. Aparte de que llegaron nuestros tres hijos, hemos sido testigos de encuentros que nos han marcado significativamente, principalmente con los pueblos indígenas de Roraima y con las gentes sencillas de la periferia de la capital, Boa Vista. Somos laicos Misioneros de la Consolata, y es como tal que hemos estado en Brasil todo este tiempo.
 
Entre 2002 y 2006 trabajamos directamente dentro de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol, coordinando un Centro de formación de jóvenes indígenas. Por medio de esta experiencia, pudimos sentir de cerca las dificultades y las esperanzas de estos pueblos; caminamos junto a jóvenes indígenas, vivimos el conflicto (un secuestro de compañeros misioneros y el incendio del Centro en septiembre de 2005 que, prácticamente, acabó con lo que teníamos). Fuimos testigos de cómo los indios siempre reaccionaron frente a la violencia con más trabajo, más unión y más paciencia. Todo un ejemplo.
 
Entre 2006 y 2008 vivimos en Boa Vista, la capital de Roraima. Continuamos acompañando la realidad indígena, y también entramos a trabajar en las comunidades de base de la periferia, con trabajos dirigidos a jóvenes y grupos de economía solidaria, así como en una Escuela de Fe y Política. 

Nuestra intención, ahora que visitamos España, es que algunas actividades puedan tener un efecto de sensibilización y de presión sobre las autoridades brasileñas. Ya sabéis que todo depende de una decisión del Supremo Tribunal Federal, que puede acabar con más de 30 años de lucha, y que puede llegar en cualquier momento. Denunciar esa situación es nuestro principal objetivo, además de ligar estos acontecimientos a la amenaza general que padece la Amazonía".
 

 

La presencia directa de Entreculturas en Roraima

Desde hace cerca de cinco años, Entreculturas apoya el trabajo de un Equipo Itinerante (E.I.) en la Amazonía. Dicho equipo está formado por miembros de diversas organizaciones religiosas y laicas que se desplazan por los ríos del territorio amazónico para trabajar, junto a las comunidades, los principales problemas que amenazan tanto al territorio como a sus pueblos. Los temas abordados van desde la defensa del territorio protegido, la salud, la educación, la depredación en ríos y lagos considerados reservas naturales, hasta la militarización de las fronteras, la tala de árboles y la explotación indiscriminada de recursos minerales y biológicos.

El reto principal del E.I. es "fortalecer el tejido social, creando redes solidarias de acción-reflexión entre los grupos, comunidades, organizaciones e instituciones presentes en ambos lados de las fronteras amazónicas" para que sean capaces, por un lado, de actuar en defensa de sus derechos fundamentales, y por el otro, de garantizar su existencia y preservar su propia identidad.

Recientemente algunos miembros del Equipo, entre ellos Fernando López SJ, se han desplazado hasta el estado de Roraima para empezar a colaborar con los indígenas de la reserva Raposa Serra do Sol que, desde 2005, luchan para que el Gobierno haga cumplir el decreto de homologación sobres sus territorios, expulsando a los arroceros y demás empresarios que ahora las ocupan de forma ilegal.