Entreculturas presenta su memoria 2015 "diseña la utopía, la educación construye futuro"

Entreculturas ha presentado ante su base social los resultados de las actividades llevadas a cabo en 2015 y recogidas en el documento Memoria 2015 “Diseña la utopía, la educación construye futuro”. En el evento, además, se presentó la nueva oficina de Entreculturas, situada en la calle Maldonado número 1 de Madrid.

Daniel Villanueva SJ, Director de la Fundación Entreculturas, comenzó el acto agradeciendo al público su asistencia y explicando que es la primera vez que Entreculturas hace este ejercicio de transparencia con sus colaboradores. “Estamos muy contentos de recibiros en nuestra casa: esta es vuestra casa. Queremos compartir con todos vosotros lo que ha sido nuestro año 2015”. Antes de comenzar la presentación, Daniel Villanueva afirmaba que “Entreculturas es un experimento único ya que trabaja a través de las redes de la Compañía de Jesús en el mundo y eso nos hace fuertes".

Y es que todo el trabajo de Entreculturas sería imposible sin dos de sus principales socios: la Federación Internacional de Fe y Alegría y el Servicio Jesuita a Refugiados. Carlos Fritzen SJ, Coordinador de la Federación Internacional de Fe y Alegría, agradeció a Entreculturas su labor, ya que “sin ella no habría sido posible construir todo lo construido. Entreculturas es única para posibilitar el trabajo de Fe y Alegría”. Actualmente Fe y Alegría está presente en 21 países de América Latina y África, posibilitando la educación de más de un millón y medio de estudiantes. Por su parte, Àlvar Sanchez SJ, Coordinador de Educación del Servicio Jesuita a Refugiados en Maban, Sur Sudán, comentaba que “es un regalo compartir el mismo convencimiento que Entreculturas de que la educación es transformadora y semilla de esperanza". El trabajo del Servicio Jesuita a Refugiados se extiende por 52 países, atendiendo las necesidades educativas de un millón de personas refugiadas y desplazadas.

Entreculturas está actualmente sumergida en un proceso de reorganización. Daniel Villanueva agradeció a Agustín Alonso, el que fuera director hasta diciembre 2014, todo su trabajo de impulso de la organización. Del mismo modo, agradeció la labor de Luis Arancibia, Director Adjunto hasta julio 2016, por su gestión, clave para la consolidación de la Entreculturas que es hoy en día. Daniel Villanueva presentó a Ramón Almansa, el encargado de asumir en esta etapa el rol de Director Ejecutivo. Ramón explicó que “cuando pensábamos en este evento, un evento de transparencia, miré en el diccionario qué significaba transparente. Es la calidad de los cuerpos de poderse ver a través de ellos. Eso es lo que queremos hacer hoy: que las cifras que recoge nuestra memoria sean transparentes, que podamos mostrar lo que hay detrás de ellas. Y lo vamos a hacer poniendo a las personas en el centro, trayendo tres historias de rostros con los que hemos estado trabajando. Esa es nuestra obsesión: las personas.


Historias para comprender la labor de Entreculturas

La primera historia corrió a cargo de Àlvar Sanchez. Àlvar, que trabaja en Sudán del Sur con población refugiada y desplazada, presentó la historia de Baranaka, una joven sur sudanesa que ha vivido toda su vida como refugiada, primero en Sudán y ahora como desplazada interna en su propio país. Entreculturas, junto al Servicio Jesuita a Refugiados, está brindando educación Baranaka a través de un centro de aprendizaje temporal. Sudán del Sur es el país con mayor tasa de analfabetismo en el mundo y el 63% de las escuelas están ocupadas por las Fuerzas Armadas. “La educación en contextos de emergencia normaliza la vida de estas personas,  brinda oportunidades de tener un futuro digno una vez regresen a sus lugares de origen. Trabajar por la educación es trabajar por la paz. La educación permite ver en el otro una oportunidad, nunca una amenaza”, explicaba Àlvar. Baranaka tiene claro que lo que aprende en la escuela es algo que estará con ella siempre, que nunca se lo podrán quitar. Vaya donde vaya siempre irá con ella.  Las acciones de Entreculturas y del Servicio Jesuita a Refugiados están posibilitando que Baranaka un día cumpla su sueño: ser médico.


La segunda historia la acercó Gemma López, Responsable de Proyectos de Entreculturas en Haití. Gemma presentó la historia de Michel Anche: “El terremoto de 2010 en Haití tuvo dos grandes consecuencias en la vida de Michel Anche, cuando apenas tenía seis años. Por un lado su familia lo perdió todo, de manera que su madre, una chica joven y soltera, se vio obligada a reubicarse en el campo de desplazados de Canaán, y vivir bajo una tienda de lona. La otra gran consecuencia fue que le tuvieron que amputar la pierna izquierda, lo que provocó que su madre la ocultara, con afán de protegerla en medio del contexto hostil y de violencia”, relató Gemma. Tras el terremoto, Fe y Alegría, con el apoyo de Entreculturas, creó una escuela en medio del caos del asentamiento y de la emergencia. Así nació la escuela Canáan, “La tierra prometida”. Desde el primer día que se abrió la escuela, con 338 niños y niñas, Michel Anche, a sus siete años, se escondía cada mañana tras unos arbustos, en la parte trasera de las tres aulas prefabricadas. Cuando la profesora se percató de su presencia, intentó invitarla a entrar en clase, pero ella siempre conseguía escabullirse pese a caminar con muletas. Finalmente las profesoras dieron con su casa y, a día de hoy, Michel Anche va a la escuela. “Lograr que la educación sea un instrumento transformador de vidas, en especial de las personas más vulnerables, con necesidades especiales, de aquellas que viven la violencia que acompaña a muchas circunstancias de pobreza y desigualdad y de discriminación de género; de manera que las niñas y los niños se conviertan en personas que contribuyen a una sociedad más justa, más equitativa, en paz y hagan sostenible el desarrollo. La paradoja y el reto están en entender que no hay un futuro nuevo si no hay un futuro para Michel Anche, afirmó Gemma. Los sueños de niñas como Michel Anche son los mismos que los de todas las personas, buscan “ser alguien”. Gemma terminaba su intervención agradeciendo a los socios y donantes: “Sin vuestra colaboración, esos sueños nunca se harían realidad. Muchas gracias por subiros al tren de los sueños”.


Irene Ortega, Responsable del Área de Ciudadanía de Entreculturas, acercaba la tercera historia ofreciendo una mirada al trabajo de Entreculturas en España por una ciudadanía global. Y lo hacía a través de la historia de Juan, un niño de primaria de un colegio de Madrid que opina que quienes hacen la guerra no quieren que los niños tengan derechos. Juan participó en una acción de Entreculturas con motivo del Día de las Personas Refugiadas en la que se enviaron aviones de papel con mensajes para niños y niña refugiados sirios en Beirut. El avión de Juan le llegó a Shaheb, una niña que quiere aprender y por eso asiste a un colegio que Entreculturas tiene con el Servicio Jesuita a Refugiados. “Shaheb y Juan están unidos por un hilo invisible”, explicaba Irene. “Esto es lo que intentamos hacer en Entreculturas con nuestro trabajo de ciudadanía: formar personas que sean ciudadanos y ciudadanas globales y ofrecerles vías de movilización para apoyar nuestras acciones de incidencia política”.


 

Repasamos el año 2015 "de un vistazo"

Tras escuchar las tres historias se proyectó el video de la Memoria y se presentaron los datos y cifras que sustentan este trabajo. Daniel Villanueva resumía los datos más destacables del 2015: “durante 2015 hemos trabajo en 27 proyectos más que en 2014, hemos empezado a trabajar en Nepal y en Líbano y hemos aumentado nuestra base social en 26.000 personas”. Es el primer año tras la crisis que Entreculturas ha crecido, un 6% más que en el ejercicio anterior. De los 15.301.584 euros de ingresos en el balance de 2015, el 77,2% se destinó a proyectos de cooperación, el 12,2% a sensibilización, el 3,1% a captación y el 7,3% a gastos de administración. 

Pincha para ver la memoria audiovisual de Entreculturas 2015
 

Entreculturas ha estado presente en 41 países en 2015, atendiendo a 195.495 beneficiarios directos a través de 188 proyectos. Los grandes hitos del año en España han sido el trabajo por una ciudadanía global en 825 centros educativos, la recogida de 27.750 firmas por el derecho a la educación previa a la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la carrera solidaria en la que más de 10.500 personas corrieron por Ecuador y la exposición de fotografías “Somos Migrantes”, que fue visitada por más de 40.000 personas. 

Daniel Villanueva cerraba el acto apuntando los retos de cara a 2016: seguir con el proceso de cambio institucional, mayor articulación con el sector de la Compañía de Jesús y nuevas participaciones en redes internacionales SJ, además de las grandes migraciones forzosas, la educación como herramienta para un desarrollo sostenible del planeta y seguir trabajando por una educación de calidad para todos y todas. 

Daniel Villanueva agradeció a los colaboradores ser parte de ese proyecto: “juntos y juntas, estamos tejiendo los mimbres del futuro de la Humanidad”.

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