Crisis de violencia en Sudán del Sur

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Sudán del Sur, el país más joven del mundo, está viviendo una escalada de violencia desde el pasado viernes,  víspera del quinto año de la independencia del país. Desde entonces, más de 300 personas -población civil y fuerzas de paz de la ONU- han muerto y miles han sido desplazadas internamente dentro de Juba, la capital, aumentando el temor de que el país esté al borde de caer en una guerra civil. Desde Entreculturas, apoyamos al Servicio Jesuita a Refugiados en el país y estamos pendientes de la grave situación que atraviesa el país y del estado del personal en terreno.

Angela Wells, responsable de comunicación del Servicio Jesuita a Refugiados en África del Este, describe la situación como "grave" con mucho temor a que el país esté volviendo a entrar en conflicto "a pesar del acuerdo de paz firmado por los líderes de hace tan sólo unos meses". La gente ha estado huyendo de Sudán del Sur desde 2013 por lo que hay 2,4 millones de personas desplazadas, 1,7 millones en el país y 700.000 en Uganda, Etiopía y Kenia. Los que han huido desde el pasado viernes son los civiles que vivían en Juba: "Es la gente normal que trabaja en la ciudad tratando de hacer una vida normal la que ha sido atrapada en el fuego cruzado de artillería pesada y bombardeos", explica Angela.

Niños en el campo de Maban // Entreculturas

El pasado lunes, 3.500 personas fueron alojadas en las iglesias católicas de la ciudad. Ahora que la situación tiene mayor calma, algunos ha vuelto a sus casas pero muchos aún temen que la inestabilidad vuelva. Los civiles están buscando protección, principalmente en escuelas e iglesias, que "son percibidas como más seguros, pero en realidad no lo son", dijo Wells. Ahora mismo, se vive una sensación de incertidumbre, "no sabemos si la gente va a empezar a huir de Juba, lo que provocaría que esta violencia se intensifique en otras zonas del país donde será más difícil de proteger a la gente".

"Lo que es obligatorio tan pronto como sea posible es garantizar la protección, el hecho de que los centros de las Naciones Unidas destinados a proteger a las personas hayan sido atacadas es totalmente inaceptable". Los que llegan a los centros de protección están muy desnutridos, por lo que la provisión de alimentos, refugio y atención médica son prioridades. A pesar de estar en una guerra, la población de Sudán del Sur tiene "ganas de aprender" por lo que la educación sigue siendo una prioridad entre otras necesidades de emergencia.

El equipo del Servicio Jesuita a Refugiados en Juba ya ha sido evacuado después de haber recibido impactos de balas en su residencia. En el campo de refugiados de Maban han conseguido evacuar a cuatro personas que estaban de visita desde la oficina internacional y otros países donde trabaja el JRS. Los jesuitas Pau Vidal y Alvar Sánchez junto con el staff de Sudán del Sur permanecen en Maban ya que en palabras de Pau "ahora mismo es seguro, aunque nuestro staff muy preocupado por sus familiares en Juba". Respecto a lo que está viviendo el país, afirma "Ha sido brutal, peor de lo que la mayoría hubiera previsto, incluso los más pesimistas. Esto nos lleva de nuevo muy para atrás en Sudán del Sur, que hace unas semanas ya era considerado el segundo país más peligroso del planeta. Después de 4 días de guerra civil en la capital con tanques, lanzagranadas, helicópteros… Uno no sabe qué pensar. Por suerte no se ha extendido masivamente hacia otras partes del país"

En los últimos días, la situación en Maban se ha mantenido en calma, pero algunas personas locales parecen querer aprovechar el conflicto que ha escalado en Juba para avanzar en sus propias exigencias locales. La relación entre la población refugiada y la local es frágil, especialmente desde hace un mes cuando un incidente dejó 5 personas fallecidas. "A pesar de esta situación, el sábado 9 de julio, con motivo de la visita de los directores internacionales, regionales y nacionales en Maban organizamos un encuentro en la ciudad Bunj para todo el personal del JRS en Maban, tanto refugiados como locales. Se contó con gran asistencia, fue alegre y una señal de que la mayoría de los miembros de la comunidad de ambos grupos en realidad desean que el entendimiento y la paz prevalezcan". Aún así, si las demandas de la población local aumentan en tono y también exigen que los extranjeros salgan, entonces "claramente la situación no sería segura para nuestro personal reubicable nacional". Pau Vidal sj recuerda que en agosto de 2014, cinco trabajadores humanitarios nacionales (todos los de la tribu Nuer) fueron blanco específico y les mataron en Maban por las fuerzas de defensa Maban, milicia que permanece activa y, según indicaciones recientes, parece que no plenamente integrada en las fuerzas del gobierno. A pesar de la inestabilidad en la capital del país, considerando que Maban está tranquilo, nuestros compañeros Pau y Alvar permanecen en Maban con el equipo nacional, la comunidad local y el resto de trabajadores humanitarios de las diferentes ONGs.

Seguimos pendientes de la situación en el país, y nos sumamos al llamamiento del Servicio Jesuita a Refugiados exigiendo a los líderes del país y la comunidad internacional que prioricen la paz en sus corazones y estructuras de poder. Necesitamos acciones tangibles, no sólo palabras.

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