Colombia: Nos unimos al Papa Francisco en su movilización por los menores soldados

‘No permitamos que pasen su infancia en un campo de batalla’, es la causa del vídeo del Papa al que nos sumamos. Actualmente, más de 250.000 niños y niñas en todo el mundo son obligados a participar en conflictos armados. Nos unimos al clamor del Papa para que los gobiernos hagan “todo lo posible para que se respete la dignidad de los niños; y terminar con esta forma de esclavitud”. Únete y firma ahora el manifiesto por los menores soldados.

En Colombia, niñas, niños y adolescentes han estado a merced del reclutamiento por parte de grupos armados, un riesgo agravado aún más para aquellos desplazados forzosamente. Durante los últimos 50 años, más de siete millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares por el conflicto en Colombia, de las que 6.419.362 han sido desplazadas internas.

La presencia de grupos armados pequeños ha sido notable. Se trata de grupos que ayudan a financiar a organizaciones mayores, como son bandas y otros grupos criminales en las ciudades. Los métodos que estos grupos utilizaban habitualmente para equiparse –por ejemplo, la extorsión y el reclutamiento de niñas y niños, adolescentes y jóvenes– se incrementaban con el aumento de la violencia de los conflictos por el control del territorio.

En el Valle del Cauca y en Norte de Santander esta realidad afectó no solo a los niños, niñas y adolescentes de las zonas rurales, sino también, en gran medida, a los de las zonas urbanas.

Además de participar directamente en los grupos armados, niñas, niños y adolescentes sufrían otro tipo de explotación a manos de otros grupos criminales: recabar información, asesinatos, transporte de armas y explotación sexual.

Entreculturas y el JRS Colombia han trabajado y trabajan para sensibilizar e informar sobre esta amenaza para los niños y jóvenes a través del diálogo con las misiones diplomáticas de Colombia en el Consejo de Seguridad, especialmente a los de Bogotá. Alentamos a la comunidad internacional a seguir prestando atención a los riesgos nuevos y a los ya existentes, que enfrentan niñas, niños y adolescentes, que continúan incluso tras el conflicto.

En esta nueva etapa de paz, sigue siendo necesario poner en marcha los mecanismos adecuados para la protección de estos niños, niñas y adolescentes y garantizar su derecho a la educación que les permita no solo tener un espacio seguro donde quedarse, sino también contar con oportunidades y alternativas para su futuro.

Mano Roja, educación es protección
"Un grupo paramilitar que ejerce el control en la ciudad de Cúcuta amenazó a dos jóvenes, de 14 y 16 años, así como a sus familiares directos, en varias ocasiones. Sus testimonios expresan que no quieren continuar 'colaborando' con el grupo armado, pasando armas de un barrio a otro y facilitando la participación de las jóvenes en sus luchas por el control territorial. Debido a esto, los jóvenes no podían volver a la escuela y se ocultaban en diferentes lugares para proteger sus vidas. Esta familia fue obligada a desplazarse por el conflicto armado. Uno de los miembros de la familia desapareció a manos de grupos paramilitares. Se dirigieron a la oficina del JRS en Cúcuta, que ayudó a trasladar a los adolescentes a un lugar seguro en otra ciudad"Equipo de Prevención del JRS Colombia, en Norte de Santander.