5 junio: Día Mundial del Medioambiente

La explotación indiscriminada de los recursos naturales de la selva peruana por parte de multinacionales ha tenido y tiene dos consecuencias dramáticas en las poblaciones indígenas. Por una parte, estas multinacionales han ido desplazando a las comunidades indígenas fuera de su entorno tradicional y han influido en sus modelos ancestrales de desarrollo.

Hoy en día muchas comunidades han perdido sus hábitos de respeto a la naturaleza y cuentan con una inadecuada cultura agrícola. Así, emplean la denominada agricultura "de migración", por medio de la cual las personas, antes de migrar a otros lugares, invaden los bosques para lograr buenos cultivos durante dos o tres años aunque luego el terreno se quede yermo. Además, realizan constantemente quemas y talas sin una visión de futuro y sostenibilidad.

 

 

A esta situación hay que sumar una legislación ambiental escasa, centralista e incompleta.

En segundo lugar, hay que poner de manifiesto la alta contaminación de ríos y quebradas que provocan algunas multinacionales y que una ley laxa no persigue. Por ejemplo, destaca la situación de La Oroya, donde la explotación minera ha provocado que los niños y niñas de la zona tengan índices altísimos de plomo en sangre, tal y como han demostrado estudios estadounidenses. Este material afecta dramáticamente al desarrollo cognitivo de los pequeños, así como a su sistema nervioso, pudiendo dar origen a malformaciones.

El resultado de lo expuesto anteriormente es una población que vive en la pobreza integral y una zona cuyo desarrollo está condicionado por los intereses económicos de madereras y minerías.

 

La escuela, esperanza de futuro

Ante esta situación, Entreculturas apoya iniciativas educativas que ayudan a frenar el deterioro de la zona y contribuyen al desarrollo sostenible. Así, el apoyo brindado a VIMA (Vicaría de Medioambiente de la región de Jaén) busca influir en el curriculum educativo regional para que se reconozcan las particularidades de las diversas regiones y se incorpore una educación ambiental adecuada en el mismo. La apuesta que Entreculturas hace por la acción de su principal socio local en América Latina, el Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría, va dirigida a promover escuelas que contemplen la educación bilingüe adecuada al entorno, así como el apoyo a institutos agropecuarios donde se forme a los jóvenes para que sepan aprovechar de forma racional y sostenible los recursos naturales que les brinda la selva.

En esta misma línea trabaja el SAIPE (Servicio Agropecuario para la Investigación y Promoción Económica), también apoyado por Entreculturas. Todas estas acciones van dirigidas a influir en los hábitos y costumbres de respeto al medio ambiente de la población.  

 

Un camino no siempre fácil

La labor que realizan estas entidades no es fácil dado que han de desarrollarla en contextos, a veces, complicados. Los intereses económicos de las empresas en la explotación de los recursos naturales han movido a las comunidades indígenas a levantarse en defensa de sus derechos. El origen de este alzamiento en la selva peruana se encuentra en la aprobación de una serie de decretos legislativos que, según Marco Arana, coordinador del Área de Conservación y Desarrollo Ambiental del Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible (GRUFIDES), "amenazan la propiedad colectiva de las tierras de las comunidades y a la vez entregan grandes extensiones del territorio amazónico al saqueo y la contaminación de las empresas petroleras y mineras". Las comunidades indígenas no fueron consultadas en el proceso y, una vez que alzaron su voz para pedir que se revisaran los decretos, fueron ignorados por parte del Congreso, del Gobierno y de los medios de comunicación. Esto llevó a una radicalización de la postura de las comunidades indígenas que, hoy en día, mantienen el bloqueo de ríos y carreteras e, incluso, han tomado dos estaciones de bombeo de petróleo.

Esta situación de inestabilidad está afectando a las escuelas que, en estos momentos, se encuentran con sus puertas cerradas. Los bloqueos y la situación de violencia están dificultando los suministros a las poblaciones y a los centros escolares agropecuarios. Estos centros son los que se están viendo más afectados debido a que cuentan con animales y cultivos que necesitan una permanente atención dispensada por el propio alumnado (incluso las vacaciones se organizan de forma escalonada para que siempre haya estudiantes en las instalaciones).

"Si queremos que las discusiones sobre el medioambiente y el hábitat no frustren la educación de las jóvenes generaciones, es necesario llegar a un equilibrio entre la explotación de los recursos que beneficia al desarrollo del país y el respeto del hábitat teniendo siempre presente la opinión de las comunidades indígenas cuyos líderes, además, se han revelado en este conflicto como interlocutores tremendamente competentes y cualificados", manifiesta Jesús Herrero, subdirector de Fe y Alegría Perú.