29 de agosto, Día de la juventud Indignada

El 29 de agosto de 2015 más de 150 jóvenes de Fe y Alegría Colombia se reunieron en la ciudad de Medellín para llevar a cabo el primer congreso de "construcción de paz", en dicho evento los jóvenes reflexionaron alrededor de las situaciones que les indignan y las maneras en cómo ellos podrían transformar sus contextos y, en medio de dicha reflexión, las y los jóvenes se propusieron realizar la toma de un espacio público en la plaza de Botero, donde pudieron expresar de diversas maneras sus realidades inaceptables pero también sus propuestas de cambio. Después de dicho evento los chicos y las chicas acordaron que cada 29 de agosto se organizarían en sus ciudades para desarrollar una movilización nacional a la que llamarían “Día de la Juventud Indignada”.

No habían pasado más de 2 meses cuando, en octubre de 2015 se celebró el XLV Congreso internacional Fe y Alegría “Culturas Juveniles, Ciudadanía y Paz”, donde más de 50 jóvenes de diferentes puntos geográficos del mundo se encontraron para reflexionar sobre las situaciones que viven, conocer sus principales indignaciones y así todos y todas poder construir propuestas de transformación. Es así como en este espacio la mayoría de los jóvenes coincidieron que era importante poder seguir abriendo espacios de trabajo y construcción colectiva, y es de esta manera como surge la iniciativa de sumarse al día de la Juventud Indignada como una apuesta internacional: “Día Internacional de la Juventud Indignada”.

El día de la juventud indignada va más allá de un día de movilización, va más allá de reunirnos y hacer algo colectivo, es una apuesta de reflexión continua donde las y los jóvenes tienen la oportunidad de confrontar sus realidades, de expresar sus ideas, sueños, inaceptables y alternativas, es un propuesta social y política de generar procesos de formación para la transformación desde las y los jóvenes. Otros posibles son posibles….

En este 29 de agosto, día de las Juventudes Indignadas, la Red Generación 21 se suma a la iniciativa para hacer visible las preocupaciones y sentires de los y las jóvenes en todo el mundo y compartimos dos testimonios de voluntarias:


Rosalia Gonzalez, voluntaria joven de Entreculturas y parte de la Red Generación 21+

Formo parte de la Red Generación 21+ porque en ella encuentro jóvenes que, como yo, saben que se puede cambiar el mundo y con los que me une una motivación y un deseo, el de hacer del mundo que compartimos un mundo mejor. 

La Red nos permite ver el mundo de una manera más global, es muy bueno saber que nos mueven las mismas inquietudes, pero sin duda hay algo que no me gusta, que me enfada, que me irrita, y es que estemos donde estemos y seamos de donde seamos, tenemos los mismos problemas.
 
Y es que, sí, los países en los que vivimos son muy diferentes, pero todos compartimos el mismo cielo, y desde el cielo que yo veo, el mundo es una nube de problemas.
 
Me indigna que haya guerras en las que participen niños y niñas, que, pudiendo dedicarnos a acabar con el hambre, construyamos armas o que, en lugar de intentar que todo el mundo tenga acceso a la educación, tengamos miedo al desarrollo, construyamos fronteras y pongamos tropas para evitar que entren a nuestros países.
 
Me nubla la vista pensar que después de huir de una guerra, tras días y días de largo camino en busca de seguridad y libertad, la gente se encuentre con vallas, con puertos con puertas cerradas, y políticos que se piensan capaces de decidir si sus vidas son más o menos importantes que las de los demás.
 
Las diferencias, que deberían gustarnos por hacernos sentir únicos y especiales, se convierten en una gran nube cuando los humanos las transformamos en violencia, ya sea entre géneros (violencia machista) entre niños, niñas y adolescentes (acoso escolar o bullying) e incluso cuando conseguimos transformar el amor en violencia (homofobia).
 
Y yo no quiero que vuelva a llover, no quiero que haya más nubes, no quiero ver más puertas cerradas, no quiero ver mujeres asesinadas ni violadas. 
 
Quiero que las nubes se expandan y se escuche la voz, la voz de una mujer capaz de decidir sobre su vida, la voz de un niño que quiere ir a la escuela. 
 
No quiero ver que hay gente a la que le falta para comer cuando yo puedo escoger lo que como, no quiero saber que muere gente habiendo medicamentos que curan sus enfermedades, no quiero ver que la gente muere ahogada en los puertos, me indigna esta situación, y hoy, 29 de Agosto día de la Juventud Indignada, quiero que mi voz se escuche.
 

Desiré Sánchez Hernández, voluntaria joven de Entreculturas Valladolid y parte de la Red Generación 21+

Según el diccionario "joven" significa: “Período de la vida entre la niñez y la edad madura”. Pero para mí joven significa persona que se encuentra entre la niñez y la edad madura con varias connotaciones más. Es una persona que se moviliza para apoyar e intentar conseguir el cambio en sus preocupaciones personales a nivel social como, por ejemplo, la desigualdad, las injusticias del día a día, la equidad de género o la empatía con sus diferentes.

¿Y yo cómo consigo sentirme identificada con esa definición de joven? Gracias a la Red Generación 21+ y el espacio que aporta de jóvenes indignados que, mediante la unión, trabajando en red, intentamos conseguir cambios sociales y actitudinales en aquellos aspectos que no nos representan como sociedad o queremos que terminen por la desigualdad que aporta a la ciudadanía. 
 
A veces a los jóvenes se nos ve como la generación perdida por las situaciones que escuchamos o vemos a diario, pero hay una gran parte de esos jóvenes que luchamos por conseguir todo aquello que nos proponemos pensando en cómo repercuten nuestros actos en los demás.