SUDÁN DEL SUR: UNA EMERGENCIA QUE CONTINÚA PARA MILLONES DE PERSONAS

La ilusión inicial generada por la idea de un proceso de paz tras separarse de Sudán hace cinco años pronto se vio desvanecida en Sudán del Sur por el resurgimiento de conflictos y disputas políticas entre sus líderes. En el quinto aniversario de la independencia, se produjo una escalada de violencia y desde entonces, más de 300 personas -población civil y fuerzas de paz de la ONU- han muerto y miles han sido desplazadas internamente dentro de Juba, la capital, aumentando el temor de que el país esté al borde de caer en una guerra civil. 3.500 personas se refugiaron en iglesias católicas y otros miles en los Sitios de Protección de civiles de las Naciones Unidas. Lamentablemente, la violencia llegó a estos sitios de la ONU destinados a proteger y proporcionar asistencia humanitaria de emergencia, matando e hiriendo a muchos civiles y fuerzas de paz .

Según Naciones Unidas, más de 2 millones de personas se han visto forzadas a huir de sus hogares desde la independencia del país, 1,7 millones desplazados en el interior del país y 700.000 en Uganda, Etiopía y Kenia.

El equipo del Servicio Jesuita a Refugiados en la capital (Juba) fue evacuado después de haber recibido impactos de balas en su residencia. En el campo de refugiados de Maban han conseguido evacuar a cuatro personas que estaban de visita desde la oficina internacional y otros países donde trabaja el JRS. Los jesuitas Pau Vidal y Alvar Sánchez junto con el staff de Sudán del Sur permanecen en Maban ya que en palabras de Pau "ahora mismo es seguro, aunque nuestro staff muy preocupado por sus familiares en Juba". Respecto a lo que está viviendo el país, afirma "Ha sido brutal, peor de lo que la mayoría hubiera previsto, incluso los más pesimistas. Esto nos lleva de nuevo muy para atrás en Sudán del Sur, que hace unas semanas ya era considerado el segundo país más peligroso del planeta. Después de 4 días de guerra civil en la capital con tanques, lanzagranadas, helicópteros… Uno no sabe qué pensar. Por suerte no se ha extendido masivamente hacia otras partes del país"

En los últimos días, la situación en Maban se ha mantenido en calma, pero algunas personas locales parecen querer aprovechar el conflicto que ha escalado en Juba para avanzar en sus propias exigencias locales. La relación entre la población refugiada y la local es frágil, especialmente desde hace un mes cuando un incidente dejó 5 personas fallecidas. "A pesar de esta situación, el sábado 9 de julio, con motivo de la visita de los directores internacionales, regionales y nacionales en Maban organizamos un encuentro en la ciudad Bunj para todo el personal del JRS en Maban, tanto refugiados como locales. Se contó con gran asistencia, fue alegre y una señal de que la mayoría de los miembros de la comunidad de ambos grupos en realidad desean que el entendimiento y la paz prevalezcan". Aún así, si las demandas de la población local aumentan en tono y también exigen que los extranjeros salgan, entonces "claramente la situación no sería segura para nuestro personal reubicable nacional". Pau Vidal sj recuerda que en agosto de 2014, cinco trabajadores humanitarios nacionales (todos los de la tribu Nuer) fueron blanco específico y les mataron en Maban por las fuerzas de defensa Maban, milicia que permanece activa y, según indicaciones recientes, parece que no plenamente integrada en las fuerzas del gobierno. A pesar de la inestabilidad en la capital del país, considerando que Maban está tranquilo, nuestros compañeros Pau y Alvar permanecen en Maban con el equipo nacional, la comunidad local y el resto de trabajadores humanitarios de las diferentes ONGs.

Nuestra acción se centra en los campos de refugiados y desplazados de Mabán, uno de los condados del estado del Alto Nilo, al noreste del país, colindante con Etiopía y Sudán.

En esta zona confluyen tres poblaciones diferentes: más de 130.000 personas refugiadas sudanesas que se encuentran ahora atrapadas entre las dos guerras, más de 13.000 personas desplazadas internas sur sudanesas  y la población local (60.000 personas aproximadamente).

Nuestro objetivo es acompañar a los más vulnerables (mujeres y niñas, personas mayores y personas con discapacidad). Para ello, ofrecemos apoyo psicosocial y ponemos en marcha iniciativas con las que ofrecer acceso a la educación a pesar del contexto de inseguridad o de temporalidad, precisamente porque creemos que es muy importante que, especialmente los menores y los jóvenes, no pierdan su proceso formativo y sigan labrando sus oportunidades de futuro. Además de que las escuelas suelen constituir un espacio de refugio y de estabilidad emocional para todos ellos. Junto a esto, promovemos también actividades lúdicas y espacios de relación en los que reflexionar acerca de lo que sucede e identificar maneras de contribuir a la construcción de la paz. Junto con apoyo de otros donantes, la Diputación de Córdoba ha apoyado este proyecto, contribuyendo a la mejora del bienestar psicosocial a través del acompañamiento y la terapia que el JRS realiza con las personas refugiadas en Maban.

Durante estos años hemos llevado a cabo la rehabilitación y equipamiento de escuelas, hemos atendido a 18.000 alumnos y alumnas anualmente, hemos formado a 1.500 docentes y hemos acompañado a más de 100 comunidades escolares. En nuestra labor educativa hemos prestado especial atención a las niñas, las más vulnerables en estos contextos, promoviendo su escolarización a través de becas escolares, la distribución de kits higiénicos, la habilitación de letrinas y dormitorios para ellas y hemos realizado todo un trabajo de sensibilización familiar y formación para la prevención de violencia sexual y de género.


 

Mohamed es miembro del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y profesor de inglés en el campo de refugiados de Maban (Sudán del Sur). 
 
 

En situaciones de emergencia apostamos por la educación porque es un medio fundamental de protección y proyección de futuro. Es el motor, no solo del desarrollo individual, sino también del desarrollo social y económico de todo el país.

Gracias por colaborar. Gracias por no olvidar y hacer posible una ayuda humanitaria indispensable.

    

 

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