Diario de Rozalén - Día 2


 


Las comadronas cobran el doble si el bebé que nace es varón. Qué significativo es eso... Partimos de la idea de que nacer mujer no tiene valor. 

Hoy nos levantamos a las 4 de la mañana. Hemos viajado a Totonicapán, zona rural maya. La primera visita ha sido a otra escuelita en Momostenango, en medio de esas montañas inmensas. Vuelan sobre nosotros decenas de gavilanes. Nos tenían preparado una dinámica como bienvenida, un mercado divertido con dinero de mentira. La primera diferencia que observo con respecto a los niños de la ciudad es la timidez. Nos miran con más vergüenza y les cuesta más hablarnos. Muchas niñas van vestidas con sus ropas típicas de colores vivos. Después, si prestas atención, las diferencias físicas. Tienen un tamaño más reducido, parecen más pequeños de lo que su edad indica. Son delgados pero tienen algo hinchada la tripa. Algunos tienen manchas en la piel, en el cabello y los dientes dañados. Es causa de la desnutrición. 

Una niña de 8 años lleva a la escuela a su hermanita de 4, porque está a su cargo. Otras dos niñas de 7 años los miércoles y viernes no vienen al cole porque acompañan a sus mamás a vender en el mercado. Trabajan desde las 5 de la mañana y nos lo cuentan felices. Otra niña de 10 años lleva 6 sin ver a su papá que emigró a los EEUU para trabajar y enviarles dinero. Ismael, un niño de 8 años viste orgulloso una camiseta del Real Madrid y nos cuenta que al llegar a casa lavará los trastos con su madre, barrerá el patio y sacará los chivos antes de jugar al fútbol (tenía también conejos y un pollo que murió por enfermedad). Las niñas más mayores se hacen entre ellas unas trenzas espectaculares y fabrican unas cestas increíbles. 

Hoy han podido comer un bollito con un zumo porque las maestras lo han comprado con dinero de su bolsillo. Hoy era un día especial... El gobierno no cumple con las leyes de apoyo alimenticio que prometió para combatir con esa alta desnutrición que afecta, no sólo a nivel físico sino cognitivo.

Les hemos cantado unas canciones, porque andamos cantando en cada lugar que visitamos. Una de ellas se ha quedado prendadita y no deja de pedirme canciones. Le cuesta despedirse. Se han apuntado mi nombre para cuando puedan buscar nuestros vídeos por internet. Cuando por fin se van ha vuelto corriendo y mirándome con ternura me ha dicho susurrando “dime que harás por volver y cantarás un ratito más largo”. Me ha dejado rota... 
Y ¿sabéis lo maravilloso de las casualidades? Hoy ha sido día de celebración, el cambio de año maya, su nochevieja. A la tarde, en otro centro en Santa María Chiquimula nos han permitido el privilegio de vivirlo junto a ellos. Una ceremonia especial con una anciana sacerdotisa maya. Han ofrecido a la Madre Naturaleza, al corazón del cielo y al corazón de la tierra, azúcares, galletas, velas de colores y refrescos a modo de agradecimiento. Han querido compartir con nosotros algo tan íntimo y sagrado... 

Después hemos intercambiado charla, música y baile. Hasta han sacado una marimba enorme que me he atrevido a tocar con ellos. 

Nos cuentan con orgullo que desde hace 2 años tienen más mujeres que hombres estudiantes. Luego llegaría la universidad. Pues bien: sólo el 1% de toda la población en Guatemala accede a estudios universitarios. Pero sabéis que siempre quiero destacar lo luminoso de las cosas, así que hoy quiero terminar con una metáfora preciosa que nos han contado: El colibrí es un ser sagrado en la cultura maya, un símbolo de fuerza, de resistencia, de voluntad. A las niñas que viven en situación de vulnerabilidad pero, a pesar de todo, no renuncian a su futuro y consiguen volver a la escuela les llaman ‘Las Niñas Colibrí’ porque, aún con esas alitas tan pequeñitas, logran volar...