{"id":9564,"date":"2019-02-22T12:18:23","date_gmt":"2019-02-22T11:18:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.entreculturas.org\/publicacion\/la-paz-mentirosa-de-haiti\/"},"modified":"2024-09-17T14:00:35","modified_gmt":"2024-09-17T12:00:35","slug":"la-paz-mentirosa-de-haiti","status":"publish","type":"noticia","link":"https:\/\/www.entreculturas.org\/en\/noticia\/la-paz-mentirosa-de-haiti\/","title":{"rendered":"La paz mentirosa de Hait\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Hace ya dos meses que volv\u00ed a Hait\u00ed, y como era de esperar, mi segundo a\u00f1o aqu\u00ed ha venido cargado de un mill\u00f3n de emociones, olores y momentos que se me han ido cargando encima, llen\u00e1ndome recovecos desconocidos.<\/p>\n<p>Han sido dos meses en los que he caminado con la vida, felicidad, injusticia, muerte, dolor y dignidad muy de cerca, bien pegadas a m\u00ed.<\/p>\n<p>Continuar con mi trabajo, reencontrarme con la vida aqu\u00ed, con mis compa\u00f1eras de recorrido, volver a ser la \u201cni\u00f1a\u201d en una casa de mujeres con personalidad de hierro, hacerme o\u00edr y respetar, volver a la din\u00e1mica haitiana, a ritmos diferentes, del ruido de los tambores y de las olas que ba\u00f1an la costa pausadamente; lleva su tiempo de (re)adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sur de Hait\u00ed fue mi regalo de Navidad, sus playas, ciudades, arte y gente que por una vez no me llamaban \u201cblanc\u201d; sent\u00ed desigualdad con respecto a mi noroeste, d\u00f3nde los \u00e1rboles que quedan son monumentos de tiempos mejores, siendo testigos de la deforestaci\u00f3n para producir carb\u00f3n, de la ausencia de agua que nos ahoga\u2026 El sur estaba lleno de vida, de brotes de turismo, de un ambiente relajado, dispuesto incluso a disfrutar de la vida, aunque fuese un ratito.<\/p>\n<p>Al volver al noroeste de nuevo, sequ\u00eda, kil\u00f3metros de ni\u00f1as andando con sus bidones amarillos cargados sobre espaldas rectas, buscando agua en otras comunidades, porque ya se agot\u00f3 en su pueblo. Haciendo cola para sacar algo de un l\u00edquido amarillo y sucio que sale de un r\u00edo infestado de basura y jabones y qui\u00e9n sabe qu\u00e9\u2026<\/p>\n<p>Vida, mucha, en la infancia, en madres fuertes que por poco que parezca que tengan se tienen a ellas mismas, a sus hijos y vecinas. Las mujeres aqu\u00ed siguen, me demuestran que la vida se vive cada d\u00eda, me hacen re\u00edr con sus palabras, silencios y canciones. Sigo viendo algunos hombres que siguen us\u00e1ndolas, golpe\u00e1ndolas y prohibi\u00e9ndoles; veo los dolores y obst\u00e1culos que existen por el mero hecho de haber nacido mujer. Entiendo diferentes feminismos, reivindicaciones y luchas; oscuridades que me hacen trabajar por seguir aportando luz, a mi medida.<\/p>\n<p>Muerte, porque en Hait\u00ed parece que se muere m\u00e1s. Se muere mucho. Se muere de s\u00fabito. Se muere agonizando. Yo me rompo de pena, viendo el dolor de una madre, porque su hija se nos ha ido demasiado r\u00e1pido, y hemos visto la vida escurri\u00e9ndose en sus ojitos. Un beb\u00e9, de tres meses, entre tantos y tantos que se mueren por no tener qu\u00e9&nbsp;comer, porque sus madres no han podido ofrecerles nada mejor, por falta de medios, por las miradas algo fr\u00edas, algo distantes, como si otro beb\u00e9 no cambiase nada. Muertes as\u00ed, que me sacuden y me dejan huella profunda, que me hacen consciente de la vida de una forma dolorosa.<\/p>\n<p>Mientras tanto, mientras todo esto me pasa por dentro, a mi alrededor el pueblo se levanta, y cruje y revienta, gritando \u00a1basta ya!. Una vez m\u00e1s, las manifestaciones bloquean el pa\u00eds, no tenemos gasolina, la retienen, y todos los precios suben, la gente deja de tener para comer, los colegios se cierran, los neum\u00e1ticos arden, reina la incertidumbre. Siete d\u00edas as\u00ed, que dejan Puerto Pr\u00edncipe y otras ciudades en estado de shock\u2026 Despu\u00e9s volver\u00e1 esa calma, esa paz mentirosa, porque no hay guerra, pero la paz no puede ser cierta cuando hay tantas heridas sangrantes, tanto ladr\u00f3n en el gobierno y tanta gente sufriendo a su costa. Tanto silencio internacional e intereses que se mueven alrededor\u2026 Jean Rabel en cambio parece que va a otro ritmo, aqu\u00ed no hay disturbios, la gente sigue poquito a poco con su vida, con sus campos y sus historias\u2026<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, aun con todo esto, aqu\u00ed sigo, aqu\u00ed sigue la vida, ri\u00e9ndonos y celebrando, yendo al mercado, sent\u00e1ndome con las ancianas, jugando y aprendiendo de las personas que me rodean, dando botes en la moto a trav\u00e9s de caminos impracticables, viendo atardeceres y disfrutando de los regalos inesperados que voy encontr\u00e1ndome a trav\u00e9s de los d\u00edas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s os cuento mucho o muy poco, palabras duras, historias que cuesta digerir\u2026 Pero me siento responsable, de compartirlo, de ser altavoz, al menos de vez en cuando, aunque sea con vosotros y vosotras, las personas que m\u00e1s cerca siento, as\u00ed que gracias por leerme.<\/p>\n<p>Mientras tanto voy plantando semillas, regando las que fueron sembradas por otras personas\u2026<\/p>\n<p>Un abrazo enorme que cruza oc\u00e9anos y monta\u00f1as,<\/p>\n<p>Paloma Pe\u00f1as Dendariena, VOLPA en Hait\u00ed desde el a\u00f1o 2017.<\/p>\n<p>PD: este mensaje ha sido escrito como un rel\u00e1mpago, sacando mucho de lo que llevo dentro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya dos meses que volv\u00ed a Hait\u00ed, y como era de esperar, mi segundo a\u00f1o aqu\u00ed ha venido cargado de un mill\u00f3n de emociones, olores y momentos que se me han ido cargando encima, llen\u00e1ndome recovecos desconocidos. Han sido dos meses en los que he caminado con la vida, felicidad, injusticia, muerte, dolor y dignidad muy de cerca, bien pegadas a m\u00ed. Continuar con mi trabajo, reencontrarme con la vida aqu\u00ed, con mis compa\u00f1eras de recorrido, volver a ser la \u201cni\u00f1a\u201d en una casa de mujeres con personalidad de hierro, hacerme o\u00edr y respetar, volver a la din\u00e1mica haitiana, a ritmos diferentes, del ruido de los tambores y de las olas que ba\u00f1an la costa pausadamente; lleva su tiempo de (re)adaptaci\u00f3n. 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