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La educación de las niñas y las mujeres, un derecho irrenunciable

A día de hoy, todavía queda mucho por hacer para que los derechos de las mujeres y las niñas no sean vulnerados. Aún existen prácticas discriminatorias hacia la mujer como la violencia sexual, la mutilación femenina, los matrimonios forzosos o la no escolarización, entre otras realidades.

En cuanto a educación se refiere, en el año 2000, las niñas representaban el 58% de la población en edad de cursar educación primaria que estaban fuera de la escuela, actualmente suponen el 54%.

Aún no hemos sido capaces de suprimir las disparidades entre sexos en la enseñanza primaria y secundaria y lograr la igualdad de género en la educación. Los obstáculos más relevantes son la pobreza, las prácticas sociales discriminatorias, la lejanía de los centros escolares para las personas que viven en zonas rurales, los matrimonios precoces, la falta de instalaciones sanitarias adecuadas que hace que las mujeres y las niñas sean más vulnerables a la violencia, o vivir en entornos escolares peligrosos por conflictos armados.

 

La mayoría de las niñas que no van al colegio viven en África Subsahariana. En Burkina Faso, por ejemplo, sólo el 27% de las niñas que viven en zonas rurales va al colegio.

La educación de las niñas y las mujeres es un derecho irrenunciable, una cuestión de justicia. Sin educación se ven privadas de ser ciudadanas con voz en su sociedad. La educación de las niñas y las mujeres es un instrumento de transformación decisivo en el proceso de desarrollo. Educar a las niñas y a las mujeres tiene innumerables beneficios: por cada año de educación de la madre, su hija o hijo pasará 0,32 años más en la escuela; si todas las mujeres en los países de ingresos bajos y medianos completaran la enseñanza primaria, la tasa de mortalidad de sus hijos menores de 5 años se reduciría un 15%; si completaran la educación secundaria, se reduciría un 49%, lo que equivaldría a unos 2,8 millones de vidas salvadas; si todas las niñas completaran la enseñanza primaria en África Subsahariana y Asia Meridional y Occidental, la cantidad de niñas que estarían casadas al cumplir los 15 años se reduciría en un 14% y, con educación secundaria completa, se casarían un 64% menos de niñas.

Entreculturas apuesta por la transformación hacia un horizonte de justicia y equidad entre mujeres y hombres, de ahí que la cuestión de género suponga un enfoque transversal en sus estrategias y líneas de acción, desarrollando iniciativas específicas para la mejora de las condiciones de vida de niñas y adolescentes en situaciones de gran vulnerabilidad.

'La Luz de las Niñas'

Un ejemplo de ello son los proyectos que se están apoyando en el marco del 'Fondo La Luz de las NIÑAS', una iniciativa con la que se nombra, se denuncia y se sensibiliza a la población sobre la vulneración de derechos que soportan las niñas, jóvenes y mujeres. Algunos de los proyectos apoyados por este fondo son la atención a niñas víctimas de violencia sexual en Bukavu, (R.D.Congo); educación de niñas y jóvenes en Yambio, (Sur Sudán); formación de mujeres campesinas e indígenas en el sur de Bolivia y atención a víctimas de violencia machista y trabajo de sensibilización y prevención en Perú, entre otros.

 

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Para la consecución plena del derecho al a igualdad en el mundo, son necesarias sociedades que trabajen en pro de dicho derecho y a favor del empoderamiento de las mujeres. Está ampliamente reconocido por la comunidad internacional, que los países con mayor igualdad entre hombres y mujeres experimentan progresos en diferentes ámbitos como mayor crecimiento económico, erradicación de la pobreza, desarrollo sostenible y acuerdos de paz más duraderos.

Desde Entreculturas creemos que el Estado tiene un papel fundamental en promover políticas y estrategias adecuadas para lograr una educación de calidad para niñas y mujeres y por eso nos gustaría contar contigo para seguir trabajando en este línea de sensibilización y de incidencia política. Porque, cuantos más seamos empujando en esta dirección, más fuerte será nuestra voz y más pronto lograremos alcanzar la meta de una ciudadanía igualitaria, con plenos derechos y garantista de una igualdad real y diaria entre hombres y mujeres.

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