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Cumbre Mundial Humanitaria: la educación no puede esperar

  • Turquía

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha sido el promotor de la primera Cumbre Mundial Humanitaria que se ha celebrado estos días (23 y 24 de mayo) en Estambul. En ella han participado unos 6.000 líderes políticos de alrededor de 180 países. “Es necesario que se restablezca la confianza en el orden mundial y en la capacidad de las instituciones regionales y nacionales para afrontar los retos más acuciantes que las naciones del planeta tienen en la actualidad: conflictos brutales, el terrorismo extremo, la creciente brecha entre ricos y pobres y el cambio climático”, subrayó Ban Ki-moon en su discurso de apertura.

“A los millones de personas que viven en conflicto, con necesidades crónicas y un miedo constante, debemos mostrarles la solidaridad que esperan y merecen. La urgencia de estos retos y la envergadura de los sufrimientos significa que debemos aceptar que tenemos responsabilidades compartidas y actuar con compasión y decisión”, dijo el titular de la ONU.

A continuación, enumeró los pilares fundamentales sobre los que se fundamentará la nueva agenda humanitaria de la ONU:

  • Los líderes deben asumir sus responsabilidades en prevenir y poner fin a los conflictos y los Estados deben cumplir con su responsabilidad de respetar las normas establecidas por el Derecho Internacional Humanitario.
  • Que nadie quede atrás, que la asistencia transite de la entrega de suministros al fin de las necesidades y que se promueva la inversión en el ser humano, en la mejora de las capacidades locales y en la construcción de instituciones efectivas e incluyentes.


Un nuevo fondo para la educación en situaciones de emergencia

Entre los logros de la Cumbre figuran los 1.500 compromisos que han hecho más de 400 Estados, organizaciones y otros grupos de la sociedad civil y del sector privado.
Uno de los más destacados ha sido el lanzamiento del fondo “La Educación no puede esperar”, que intentará recaudar 3.850 millones de dólares para asistir a los niños y niñas afectados por desastres naturales o conflictos.

Este fondo pretende paliar la situación de emergencia en la que se encuentra casi 500 millones de menores porque, como ha explicado el director ejecutivo de UNICEF Anthony Lake, “no es que los niños necesiten educación incluso en las emergencias, es que la necesitan especialmente durante las emergencias”.

Por su parte, el director internacional del Servicio Jesuita a Refugiados, Thomas Smolich SJ, presente en Estambul, calificó el fondo como “un importante paso hacia adelante para ayudar a garantizar que los más vulnerables y marginados tengan acceso a la educación", y agregó “la educación es una intervención que salva las vidas de niñas, niños y adolescentes que se han visto desplazados por la fuerza de sus hogares”. Durante décadas, el JRS ha estado sobre el terreno organizando actividades educativas y recreativas para curar traumas, promover la dignidad humana y desarrollar habilidades. Los ataques a las escuelas, las guerras, los desastres naturales y la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial han aumentado la necesidad de brindar educación en situaciones de emergencia. "La educación no es solo enseñar, es ofrecer protección a las niñas y los niños", dijo Smolich.

Desde su fundación en 1980, el JRS ha puesto especial cuidado en garantizar que los más vulnerables tengan acceso a la educación, independientemente de sus circunstancias. Trabajando ya sea en las más recientes situaciones de emergencia, como Siria, ya sea en situaciones de desplazamiento prolongado como las del Chad, Etiopía y Kenia, el JRS está en condiciones de ofrecer una visión bien fundamentada y rigurosa en cuanto a la prestación de programas educativos eficientes y de calidad para los desplazados forzosos.

"Como seres humanos, a menudo estamos a merced de la guerra, de la naturaleza, de los gobiernos, de fuerzas que escapan a nuestro control. Por esta razón, casi 60 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a vivir en constante movimiento. Para estas personas que viven de aquí para allá, que no pueden llevar nada consigo, siempre quedarán esos conocimientos con los que cambiar su mundo", concluyó Tom Smolich.
En la Cumbre el propio Ban Ki-moon pidió compromisos concretos como reducir a la mitad el número de refugiados y desplazados internos para el año 2030, es decir, rebajar esa cifra de 60 a 30 millones. “Somos una única humanidad con una responsabilidad compartida. Vamos a resolver aquí y ahora no sólo cómo mantener vivas a las personas, sino cómo darles la oportunidad de vivir con dignidad”, declaró.
Y respecto a la financiación necesaria para lograr dichos compromisos, el Secretario General hizo la siguiente reflexión: “según algunos cálculos, la suma total que se solicita para la ayuda humanitaria supone alrededor de un 1% del gasto militar… Es cuestión de prioridades, de nuestras cuentas y nuestros sistemas de financiación”.

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