Skip to main content

Nuestro corazón en la diversidad junto a Fe y Alegría Ecuador, Bolivia y Perú

Cuando hablamos de la integración de personas con diversidad funcional, las escuelas, como lugares donde se socializa desde edades tempranas, tienen un papel clave en el desarrollo íntegro de los niños, niñas y adolescentes. La educación es inclusión, es el mejor antídoto para luchar contra la discriminación y y a favor del derecho a vivir una vida plena y en igualdad de oportunidades.

De esta idea nace el Programa “Educar es Incluir”, que llevamos a cabo, junto a Fe y Alegría, en Ecuador, Bolivia y Perú, y que se dirige a familias con escasos recursos con hijos e hijas con discapacidad con el objetivo de que incrementen sus competencias para la vida y el trabajo.

A través del Programa trabajamos para fomentar centros educativos especiales e inclusivos que sean capaces de atender las necesidades específicas del alumnado con diversidad funcional. Sumando el impacto conseguido en los tres países, llegamos a un total de 14 mil personas que forman parte de 26 centros educativos de educación especial, educación regular inclusiva y educación técnica inclusiva, centros que han evolucionado favorablemente en el tratamiento de la diversidad. Uno de los ejemplos más claros ha sido el centro Fe y Alegría Guayaquil-Ecuador, desde donde nos hablan de los avances que han logrado en los últimos años:

En el 2006, asumimos el desafío de hacer camino en la atención a la diversidad: abrimos 3 centros vespertinos para atender a niños y niñas con discapacidad auditiva. En el 2009, dimos el primer paso a la integración educativa: decidimos cerrar los centros de la tarde y los estudiantes con discapacidad auditiva fueron recibidos en las aulas regulares, compartiendo la educación con todos los estudiantes y muchos de nuestros maestros aceptaron la responsabilidad de aprender el lenguaje de señas. En 2010 decidimos recibir estudiantes con otras condiciones de discapacidad y en el 2014 abrimos las aulas de “Inclusión por Tránsito Educativo”, que recibe niños y niñas con discapacidad desde su primer año de edad. Junto a sus padres y madres, desarrollan sus capacidades, para que, identificadas y desarrolladas sus potencialidades sean derivados a un centro de educación especializado o, mejor aún, sean incluidos en nuestras aulas regulares.

Por su parte, en la zona de Santo Domingo, también en Ecuador,  han  iniciado la renovación de la Unidad de Educación Especializada Fe y Alegría en el área de discapacidad intelectual y otros cinco centros de la zona han empezado a atender a la diversidad, incluyendo en sus aulas a más de 30 estudiantes. Uno de los avances más significativos ha sido en el área de discapacidad auditiva, donde desde Fe y Alegría Ecuador participaron en la elaboración del Modelo Bilingüe Bicultural para personas sordas, que se está implementando en un total de 22 aulas con 150 estudiantes.

El reto de la inclusión educativa de calidad es aún mayor en la educación superior técnica y universitaria, ya que, al no ser obligatoria, es mucho menos atendida por los Estados. Por ello, celebramos el arranque del Bachillerato especializado de la zona de Santo Domingo que contribuirá y pondrá el foco en la inclusión sociolaboral de estudiantes con discapacidad intelectual y multidiscapacidad. 

Estamos aún en el camino, aprendiendo siempre y buscando solución a los retos que nos plantean nuestros estudiantes con diversidad funcional, que cada día nos interpelan y nos empujan a seguir”, aseguran desde el centro educativo de Fe y Alegría Santo Domingo. 

Toda la comunidad educativa implicada con el alumnado con discapacidad

En el Programa “Educar es Incluir” toda la comunidad educativa, de manera integral y coordinada, se involucra para garantizar el bienestar del alumnado con discapacidad. Los maestros y maestras tienen un papel fundamental y es uno de los colectivos en los que el proyecto pone atención. A través de la formación mejoran el manejo técnico pedagógico para la aplicación de los programas de atención diferencial al alumnado con discapacidad intelectual, dificultades de audición, lenguaje, problemas motores, problemas de aprendizaje y ceguera.

Por su parte, las familias a menudo no tienen conocimiento sobre cómo abordar la discapacidad de su hijo o hija más allá del enfoque médico-asistencial; además muchas veces tampoco cuentan con acompañamiento emocional y ello hace que se sientan solas y solos ante un reto enorme . A través del Programa ofrecemos apoyo psicosocial a las familias para que superen su ‘etapa de duelo’ y acepten la discapacidad de sus hijos e hijas y puedan centrarse en acompañarlos en sus proyectos de vida. Encontrando una red de apoyo y un espacio seguro, las familias se convierten en miembros activos de la comunidad para promover la defensa de los derechos y hacer incidencia local de acuerdo a sus necesidades.

COVID y alumnado con discapacidad

El cierre de las escuelas en los tres países debido a la pandemia afectó gravemente la educación de los niños, niñas y jóvenes con discapacidad, siendo los primeros en abandonar los procesos educativos virtuales debido a las dificultades de adaptar los currículos a sus necesidades educativas. Sobre todo, este efecto sobre la deserción de niños y niñas con discapacidad ha sido altísimo en el nivel de atención temprana que va desde los 0 a los 3 años de edad.

En estas situaciones, donde los colectivos más vulnerables son los primeros en quedarse atrás, es el momento de recordar que, como aseguran nuestros compañeros y compañeras de Fe y Alegría Ecuador, “la inclusión no implica solamente adaptaciones curriculares o eliminar barreras arquitectónicas. Se trata, sobre todo, de un cambio en el corazón de las personas y de las instituciones, para aceptar que, a pesar de nuestras diferencias, somos iguales en dignidad. Se trata de poner nuestro corazón en la diversidad.

Nuestro corazón en la diversidad junto a Fe y Alegría Ecuador, Bolivia y Perú | Entreculturas

Error

The website encountered an unexpected error. Please try again later.