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Día Mundial de la Alimentación | Derecho a la alimentación para una buena educación

  • Venezuela

A menos de 10 días de que en Venezuela se reabran las aulas y comience el regreso paulatino a los centros educativos, la esperanza vuelve a sentirse en la comunidad educativa. Desde que se decretó la pandemia, en marzo de 2020, este país ha sido de los pocos que no ha reabierto las clases ni una sola vez desde entonces. La ausencia de los niños y niñas en las aulas no solo ha puesto en peligro su derecho a la educación, sino otros derechos que se garantizan en las escuelas. Entre ellos, quizás el más básico y fundamental de todos sea el derecho a la alimentación.

En medio de la pandemia, desde Entreculturas, junto con Fe y Alegría Venezuela y con la financiación de la Dirección General de Protección Civil Europea y Operaciones de Ayuda Humanitaria (ECHO), tuvimos que reinventarnos. El proyecto que estábamos poniendo en marcha contemplaba un componente de nutrición para fomentar y facilitar la asistencia educativa de los niños y niñas, que se iba a materializar en el plato de comida diario, un menú escolar que garantizaba la ingesta de un plato nutricionalmente completo y equilibrado al alumnado cada día. Con los comedores escolares cerrados, “decidimos hacer un cambio de programa y surgió el proyecto de transferencia alimentaria”, comenta Xiomara Hernández, coordinadora del programa Fe y Alegría María Inmaculada.

Durante este tiempo, las transferencias monetarias han ido dirigidas a las familias para que sean ellas mismas quienes adquieran los alimentos para sus hijos e hijas. “Como docente he visto un gran cambio: estudiantes apropiados/as y empoderados del proceso de educación. Ha sido de gran ayuda. Y también de tomar conciencia de la priorización de la alimentación para los hijos e hijas”, asegura Francys Rojas, coordinadora Pedagógica de Fe y Alegría Jesús Maestro.



“Este proyecto se inició para dar respuesta a la crisis humanitaria compleja que vive el país”, comenta Macarena Costa, expatriada de Entreculturas en Venezuela. En un contexto donde la pobreza en Venezuela ha ido en aumento -según los últimos datos de la ​​Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) el 76,6% de su población vive con menos de 1,2 dólares al día-, el proyecto ha contribuido a amortiguar los efectos de la situación económica.

Profesorado, un colectivo en situación de vulnerabilidad
Las transferencias económicas estuvieron dirigidas también al profesorado y personal educativo de las escuelas. Y es que, según ENCOVI, si en el sector privado el 58% de los trabajadores y trabajadoras están en condición de pobreza extrema, en el sector público la cifra alcanza al 75%.

Los salarios públicos en el país son muy bajos, y los maestros y maestras se ven obligados a buscar otros empleos con los que compaginan su labor docente. Con las transferencias monetarias se ha apoyado la permanencia y compromiso de los y las docentes.



Comedores escolares
De manera paralela, a través del proyecto hemos mejorado las instalaciones de cocinas y comedores de las escuelas, equipándolos con todo lo necesario para ser funcionales en el momento en que se puedan reactivar los comedores escolares. Todo esto acompañado de formaciones en estándares nutricionales y educación en emergencia para el profesorado y el personal educativo de Fe y Alegría.

El programa ha finalizado el pasado 14 de septiembre 2021, pero el trabajo de Entreculturas en Venezuela continúa y se amplía gracias a la financiación de ECHO a un nuevo proyecto que tiene la intención de dar continuidad y atender de manera integral, no solo a estas 11 escuelas, sino también a otras 9 que se incorporan en esta nueva propuesta. 18 meses por delante para seguir acompañando a Fe y Alegría Venezuela en el gran esfuerzo que está haciendo para poder mantener viva la actividad educativa.

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