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“Que a los niños y niñas les guste ir al colegio”

  • Chad

Han pasado más de diez años desde que Fe y Alegría (FyA) empezó a trabajar en Chad. El acceso a una educación de calidad sigue siendo un reto, ya sea por la escasez de infraestructuras, la falta de apoyo gubernamental o el bajo pago que reciben los y las docentes en el país. Sin embargo, hay muchas esperanzas puestas sobre la mesa y el objetivo de llegar a los más vulnerables. Camerunés de nacimiento y Director Ejecutivo de FyA Chad, Tsayem Dongmo SJ nos ofrece un testimonio de primera mano acerca de la tarea de la organización, así como de sus inquietudes y deseos.  

¿Dónde se encuentra FyA en Chad y qué proyectos lleva a cabo en cada lugar?

Nuestras principales actividades se orientan hacia las personas más vulnerables. En la ciudad de Mongo, en la región de Guéra, impartimos educación preescolar, primaria y secundaria. Respecto a preescolar y primaria, tenemos más de 30 colegios que mantenemos para la formación de los profesores, profesoras y del personal directivo. Como no hay infraestructuras escolares, la gente estudia bajo los árboles o en otros sitios, en todo caso al aire libre. FyA, con los pequeños medios que tiene, intenta encontrar o implementar infraestructuras viables en primaria. Otro aspecto del que nos ocupamos es el material didáctico. Tenemos libros, cuadernos y bolígrafos para los alumnos y proponemos juegos para que a los niños y niñas les guste ir al colegio. Nos hemos dado cuenta de que si desde pequeños están cómodos, su paso futuro por el colegio es mejor. 

En secundaria, desde el año pasado también tenemos tres colegios en Guéra, colegios comunitarios, como los de primaria. Son los padres y las madres los que gestionan principalmente las escuelas de Fe y Alegría, con consejeros y supervisores generales. 

También realizamos intervenciones puntuales en Sarh, al sur de Chad, para formar al profesorado. Aprovechamos la ocasión para organizar un campamento de lectura y de escritura para los niños que han pasado primero de primaria sin saber leer ni escribir y los profesores toman el relevo más tarde.

En la capital del país, Yamena, contamos con un centro de formación técnica y profesional desde hace 4 años; tenemos tres clases para la formación de 107 alumnos y alumnas. El objetivo es integrar a los alumnos en la sociedad. El problema es la falta de espacio para practicar, el espacio no es nada bueno y desde hace dos años hemos intentado buscar una solución. Compramos un terreno en Tourkagore [al oeste del país]: el desafío ahora es  construir en este espacio y trasladar el centro allí donde podremos efectivamente practicar. También miramos por la sostenibilidad, es decir, cómo podemos lograr que el centro genere por sí solo cierto porcentaje para su funcionamiento. 

¿Cómo lograr que el centro de formación genere ingresos para seguir en marcha y por qué es tan importante un centro de estas características? 

En el espacio trasladado [a Tourkagore] hay varias actividades que podremos ofrecer al exterior. Por ejemplo, la mecánica: la gente podrá venir reparar su coche y esto permitirá al centro funcionar moderadamente. También habíamos pensado en la hostelería y restauración para abrir un espacio público donde la gente pueda venir a comer. En tercer lugar, complementando a esta idea de hostelería y restauración, habíamos previsto algunas habitaciones de paso en las que la gente, yo mismo o los compañeros de Entreculturas que nos visiten, se puedan hospedar ahí sin tener que pagar a otros. 

El desafío que encontramos en Chad es que hay demasiados jóvenes que se van de las afueras para desplazarse hacia las ciudades y no tienen nada que hacer. Para nosotros, el centro es nuestra forma de enfrentarnos al paro de los jóvenes, jóvenes desocupados. Así, les damos a aquellos que hayan abandonado la escuela algunas herramientas para que puedan sentirse útiles en la sociedad. Impartimos clases de hostelería y restauración, mecánica, climatización, electricidad y muchas otras durante un año. Actualmente estamos también decidiendo que para algunas secciones harán falta por lo menos dos años, de modo que la persona aprenda realmente a reparar.

¿Cuántas personas se benefician de los programas de FyA en Chad?

En primaria tenemos aproximadamente 9.000 alumnos y alumnas cada año. En los tres colegios de Guéra podemos contar con 350 estudiantes que estamos formando, y en la formación técnica y profesional de Yamena contamos con 107 alumnos y alumnas este año. Además, tendríamos que contar a los profesores que se benefician de nuestra formación y a las madres y los padres, que participan en nuestra línea de acción para ayudarles a entender las ventajas del colegio y a conseguir que el centro sea en parte autosostenible. 

¿Cuáles han sido algunos de sus mayores logros?

Lo mejor para un educador es ver crecer a un niño, no solamente en edad, también en madurez y que se sienta útil en la sociedad. Existe en África un gran número de gente que no sabe leer ni escribir. La alegría es ver que FyA Chad ha ayudado a aprender a leer y escribir a muchas personas y comprobar así que somos útiles en lo que hacemos. 

¿Y cuáles son sus objetivos y metas de cara al futuro?

Mi gran deseo es que FyA en Chad pueda crecer y alcanzar al mayor número de personas posible, alumnos y profesores. Nuestro desafío, que para mí es una gran esperanza, es que en unos cuantos años el centro de formación técnica y profesional permita a los jóvenes un mejor aprendizaje en un sentido práctico y también a la población del Chad tener otra visibilidad. 

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