La educación menstrual, una asignatura pendiente en 3 de cada 5 escuelas del mundo

Millones de niñas y adolescentes en todo el mundo siguen viviendo la menstruación entre el silencio, el estigma y la falta de recursos básicos. Para muchas de ellas, menstruar continúa significando faltar a clase. Ante esta realidad, y con motivo del Día Internacional de la Higiene Menstrual, que se conmemora el 28 de mayo, desde Entreculturas alertamos de que la pobreza menstrual sigue siendo una de las barreras más invisibilizadas para garantizar el derecho a la educación.

Según datos de Naciones Unidas, una de cada 10 niñas en África Subsahariana pierde días de escuela durante la menstruación debido a la falta de instalaciones sanitarias adecuadas. Además, menos de un tercio de las escuelas del mundo dispone de papeleras para residuos menstruales en los baños de niñas y solo 2 de cada 5 centros educativos ofrecen educación sobre salud menstrual.

“Durante mi primera regla tuve mucho miedo”

Detrás de estas cifras existen historias concretas como la de Hazida, una adolescente de Chad participante del programa La LUZ de las NIÑAS, que recuerda así su primera menstruación: “Durante mi primera regla tuve mucho miedo, pensaba que estaba enferma”.

Desde Entreculturas vemos cómo muchas niñas y adolescentes siguen afrontando su primera menstruación sin información suficiente y en contextos donde la menstruación continúa rodeada de silencios, tabúes y estigmas que generan miedo, vergüenza y discriminación. En muchos entornos, hablar sobre la regla sigue siendo motivo de rechazo social o burlas, lo que provoca que muchas adolescentes vivan este proceso natural ocultándolo.

Esta realidad se agrava además por la falta de espacios seguros, una situación que afecta a más de 500 millones de mujeres y adolescentes en todo el mundo, según Naciones Unidas.

“La menstruación sigue condicionando la vida de muchas adolescentes y afectando a cómo se relacionan con su propio cuerpo, con la escuela y con su entorno. Romper el silencio en torno a la salud menstrual es clave para garantizar su bienestar y su derecho a la educación”, afirma Irene Sánchez-Prieto, responsable de comunicación de La LUZ de las NIÑAS.

Vergüenza, falta de agua y abandono escolar

El acceso insuficiente a agua y saneamiento, junto con las dificultades para conseguir productos de higiene menstrual, continúa siendo uno de los grandes obstáculos, como explica Cynthia Odanga, trabajadora social del Saint Joseph Development Program en Nairobi, organización aliada de Entreculturas en Kenia: “La falta de agua hace que muchas niñas no puedan mantener unas condiciones adecuadas de higiene, y eso afecta directamente a su salud y bienestar”.

Desde nuestras organizaciones aliadas alertamos también de que el estigma que todavía rodea a la menstruación sigue condicionando la asistencia escolar de muchas adolescentes. “Algunas niñas dejan de ir a la escuela por la vergüenza que sienten al no poder gestionar la menstruación de forma segura”, señala Cynthia.

Además, apunta a que “la pobreza menstrual y la falta de recursos aumentan el riesgo de abandono escolar y, por ende, de distintas formas de violencia y de embarazos tempranos”.

Educación menstrual y espacios seguros

A través del programa La LUZ de las NIÑAS acompañamos a niñas, adolescentes y comunidades educativas mediante talleres sobre salud menstrual, espacios seguros y acceso a productos de higiene menstrual para que ninguna niña tenga que dejar de estudiar por menstruar.

“La menstruación no puede seguir siendo una causa silenciosa de exclusión educativa”, insiste Irene Sánchez-Prieto.

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