El JRS vuelve a la República Centroafricana

Los equipos del JRS volvieron en junio a República Centroafricana (RCA) tras haberse visto obligados a abandonarlo durante tres meses por el golpe de Estado. Debido a la inseguridad reinante en la zona, muchas organizaciones humanitarias siguen sin poder regresar al país. Acceder a ciertas partes del país es extremadamente difícil y peligroso. A pesar de ello el Servicio Jesuita a Refugiados ha puesto en marcha un nuevo proyecto, del que se beneficiarán 16.000 niños y niñas de los distritos afectados por el conflicto en Bangui, la capital del país. 

El Arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, ha corroborado en su reciente visita a Francia la evaluación que ha realizado el JRS. Aseguró que los 4,6 millones de habitantes del país necesitan ayuda ya que los servicios que existían antes del golpe, ya escasos, han quedado ahora del todo suspendidos. "La RCA está muriendo lentamente", dijo el arzobispo.

El país, antes de la intensificación del conflicto, ya tenía la tasa de mortalidad infantil más alta del mundo. Según las evaluaciones realizadas por el Grupo de Seguridad Alimentaria de la ONU casi medio millón de personas son vulnerables a la inseguridad alimentaria. Sin asistencia urgente existe un gran riesgo de crisis alimentaria en períodos de escasez.La evaluación también destacó la continua violación de derechos humanos: arrestos arbitrarios, detenciones ilegales, torturas, robo a mano armada, violencia sexual...

Educación en medio de la inseguridad

Tras su llegada al país, a pesar de la inseguridad y de la imposibilidad de llegar a ciertas zonas, los equipos del JRS se movieron rápidamente para poner en marcha un proyecto de apoyo a la educación de 16.000 niños en algunos de los distritos más afectados de la capital. 

El proyecto incluye el suministro de útiles escolares y alimentos a los estudiantes, así como el pago de salarios a los maestros. El objetivo es ayudar a que los niños de 16 escuelas de la capital recuperen el tiempo perdido fuera de la escuela como consecuencia del conflicto. "No tenemos tiempo que perder; debemos llevar al lugar todos los recursos disponibles para que los niños y las niñas no pierdan un año escolar", dijo el director del JRS en la RCA, Jaime Moreno SJ, desde Bangui.

Inestabilidad permanente

La prestación de servicios y la planificación del futuro se dificultan enormemente por la volatilidad de la situación de seguridad.  El 29 de junio, apenas cinco días después de poner en marcha el nuevo proyecto, toda la ciudad de Bangui quedó de nuevo bajo el fuego. "Me recordó los días anteriores al golpe de Estado, con artillería pesada y disparos durante toda la noche", añadió el P. Moreno. República Centroafricana no se caracteriza por su estabilidad política. Desde hace años, el gobierno apenas ha estado presente más alla de la capital. El pasado mes de marzo, la alianza rebelde Seleka tomó Bangui, poniendo fin a una década de gobierno del presidente François Bozizé, acusándole de no haber cumplido con su parte del acuerdo de paz de enero de 2013.La inseguridad aumenta y los residentes viven con el temor de ser atacados por grupos armados y bandas criminales. Más de 200.000 personas han sido desplazadas dentro del país y más de 55.000 podrían haber buscado refugio en naciones vecinas.

El JRS trabaja en la RCA desde 2008. El año pasado, los equipos trabajaron en tres lugares - Bria, Markounda y Ouadda - proporcionando educación formal y formación profesional, brindando atención pastoral y servicios psicosociales a casi 34.000 refugiados y desplazados internos.