Hola, soy Roberto, tengo 32 años y actualmente participo en un programa de voluntariado internacional VOLPA en Portoviejo (Ecuador). Comencé interesándome por los problemas y la incomprensión social hacia colectivos desfavorecidos dentro de mi ciudad, y allí realicé actividades de voluntariado. Para mí fue algo muy provechoso y gratificante, por eso me planteé tener esta experiencia también en otro país. En ese momento conocí la opción de voluntariado de larga duración de VOLPA y Entreculturas, pasé su proceso de formación y me propusieron un destino en un barrio deprimido y socialmente marginado de Portoviejo (Ecuador). Aquí me vine cargado de ilusión.
Ahora participo en tres proyectos de Fe y Alegría impartiendo clases de cultura física, inglés, refuerzo escolar y apoyo al docente de construcción. A estas funciones debo añadir, por supuesto, el compartir y convivir con la gente de la comunidad, ser lo más cercano y estar lo más integrado posible. Gracias a estos proyectos, la población tiene la oportunidad de resolver situaciones y conflictos, y un ambiente más saludable donde acceder a una educación, realizar actividades deportivas, cursos de higiene, sexualidad, etc. Es una ayuda muy importante, ya que en su entorno prima el machismo, la violencia y el abuso de consumo de drogas y alcohol además de una muy baja escolarización.
A mí esta experiencia, y el voluntariado en general, también me ayuda mucho. A desarrollarme como individuo, a valorar más la importancia de las relaciones humanas y de esas pequeñas cosas a las que, por cotidianas, no damos el valor que tienen, pero echamos de menos cuando faltan. Estoy viviendo una oportunidad mágica y maravillosa, y por eso estoy muy agradecido al programa VOLPA y Entreculturas.