Cabecera Colabora Voluntariado Publicaciones Campanas Educacion Coeperacion Conocenos

Zimbabue, refugiados en la sombra

Entreculturas quiere arrojar luz sobre la terrible situación que están atravesando más de 100.000 ciudadanos y ciudadanas zimbabuenses que, pese a cruzar la frontera huyendo de su país, no son reconocidos como refugiados en Sudáfrica.

 

Zimbabue atraviesa una grave crisis económica y política: una tasa de inflación en torno al 230.000.000%, tiendas prácticamente vacías, la mayoría de fábricas cerradas, tasa de paro del 85%, la mayoría de las familias viviendo en condiciones de pobreza extrema (sólo comen una vez al día),  cosechas mínimas debido políticas agrícolas desastrosas y a la mala planificación del Gobierno (desde la reforma agraria de 2002 los productos agrícolas como semillas o abonos, pesticidas, etc. no están  disponibles a tiempo y las granjas no pueden producir cantidades suficientes), cortes frecuentes de energía y mal abastecimiento de agua para el consumo y el riego.

Los desplazados internos están aún peor. Permanecen en chozas de cañas y plásticos, infestadas de mosquitos y habitualmente inundadas durante la temporada de lluvias. Estas personas a duras penas consiguen alimentar a sus familias o pueden enviar a sus hijos al colegio. El "Programa de reforma  agraria" y la "Operación para restaurar el orden" por la que las autoridades arrasaron 700.000 hogares y negocios, han forzado a miles de zimbabuenses a migrar. Se estima que, desde 2005, alrededor de 1,5 millones de zimbabuenses han cruzado la frontera. Los últimos flujos masivos fueron en marzo de 2008, tras las elecciones generales calificadas de fraudulentas. Una vez pasada la frontera con Sudáfrica la situación no es mucho mejor. La mayoría permanece indocumentada, sin permisos temporales o como solicitantes de asilo. Esto les sitúa en una posición de vulnerabilidad. La mayoría no tiene acceso a los servicios sociales mínimos (con excepción de la educación primaria) o al trabajo.

 

Los zapatos, símbolo de solidaridad y de dignidad

Cuando parten de sus hogares en busca de seguridad lo hacen con zapatos nuevos. Tras cientos de kilómetros a pie, los zapatos llegan a la frontera destrozados, si es que llegan. Los zapatos nos  permiten conocer dos sentimientos que se dan en Sudáfrica: la solidaridad y la dignidad. A España  llegan noticias de la xenofobia de Sudáfrica, pero también hay una ola de solidaridad, como la de los  estudiantes que donan sus zapatos escolares que no utilizarán el curso próximo para que se lleven a la  frontera.

Los zapatos también nos hablan de la dignidad con que estas personas afrontan su situación. Una mujer llegó a la entrevista con el JRS con unos zapatos impecables. En la conversación salió el tema y ella  aclaró que los había pedido prestados, pues no podía venir de cualquier forma a la entrevista. Estas personas jamás se han visto en la necesidad de tener que mendigar y por ello, pese a tener que hacerlo en estos momentos, luchan por mantener la dignidad. 

 

Y ante esta crisis ¿qué se puede hacer?

El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) está ofreciendo atención sanitaria, alimentación y refugio a esta  población. Muchas personas llegan tan sólo con un papel con el nombre y la dirección de alguna  persona conocida. El JRS les ayuda a ponerse en contacto con esa persona que les ayudará a salir  adelante. El JRS también trata de que se reconozca a estas personas como refugiados y no como migrantes económicos, pudiendo así recibir el apoyo internacional que merecen.

Hay otra labor sumamente necesaria y que el JRS ha ido descubriendo. "Conforme hemos ido recibiendo a las personas que huyen de Zimbabue. Nos hemos dado cuenta de que tan importante como detectar sus necesidades es escuchar sus historias. Darles la oportunidad de hablar. Necesitan compartir sus historias", comenta Joanne Whitaker, directora del JRS-África Austral.