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Poner fin a la violencia desde la escuela

"El pasado 24 de enero vivimos un triste episodio, ocho alumnos de Fe y Alegría en Venezuela fueron asesinados mientras estaban en la calle tranquilamente. Eran unos jóvenes sanos, estudiosos, trabajadores y deportistas. Sólo unos días antes de celebrar el día escolar de la Paz y la No Violencia, volvimos a ver cómo muertes sin sentido son el día a día de muchos países". Luisa Pernalete, que ha sido directora de Fe y Alegría en Guayana (Venezuela) nos habla de la necesaria Educación por la Paz para acabar con la cultura de la violencia que pone freno al desarrollo de los pueblos. Desde Entreculturas apoyamos la labor que este movimiento de Educación Popular realiza en la sociedad con este fin.

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Por Luisa Pernalete

Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), las muertes violentas se han convertido en la tercera causa de muerte en este país: cada 2 horas y media hay una muerte violenta en Caracas. Este altísimo índice hace más difícil la escolarización de niños, pero a la vez, más necesaria. La educación para la paz es la herramienta básica para acabar con este entorno violento y hostil, para que niños y niñas puedan creer en otro mundo y luchen para cambiarlo. Las aulas han de ser ese reflejo de paz y ciudadanía que queremos proyectar en el exterior.

Recuerdo a una señora que me contaba su experiencia, como la de tantas otras madres: "Es verdad que no tenemos agua y cada rato tenemos un apagón, pero, por un lado ya estamos acostumbrados y por otro lado nos las arreglamos, como siempre lo hemos hecho los pobres. Pero eso de la violencia, de la inseguridad, de no saber si el hijo podrá llegar a la escuela sin que lo atraquen en el bus, o.... lo maten por unos zapatos, eso de ir al mercado pensando que te pueden atracar en la cola, o eso de ir a trabajar y no regresar... con eso es difícil vivir".

Este miedo anula la libertad y la independencia de las personas. Los niños y las niñas no crecen libres y su actitud hacia el mundo no puede ser buena, porque el entorno no lo es.

También, las situaciones difíciles a las que se enfrentan los profesores cada día no son pocas y su formación es fundamental. En la ciudad de Guayana, algunos de los liceos se han militarizado prácticamente porque las autoridades no logran controlar la violencia escolar, pues muchos de los alumnos introducen armas blancas y de fuego en las escuelas. Algunos de nuestros alumnos han sido acusados de delitos y eso es algo muy duro y difícil de afrontar. Las escuelas se integran dentro de la sociedad y no podemos estar ajenos a todo lo que pasa fuera. La violencia en las calles se nos escapa de las manos, y los conflictos también entran en las aulas, en nuestras escuelas y todos los formadores han de estar preparados para ello y para saber resolver estas situaciones.

Sin embargo, la mayoría de nuestros alumnos nos quieren y confían en nosotros. Las madres nos piden que eduquemos a sus hijos porque también confían en nuestra labor. Por ello, en las manos de los educadores hay mucho poder de cambio, que la sociedad pide y necesita. Tenemos una oportunidad que no hemos de desperdiciar, porque es nuestra obligación y responsabilidad. Una de las mayores aportaciones de los educadores es la posibilidad de hacer creer a esta sociedad, que sufre y que es violenta, que el bien puede existir, en que haciendo cosas por los demás, se puede ser feliz.

La educación para la paz ha de ser una tarea muy activa, un compromiso por la sociedad y por las personas, por dar un futuro mejor a niños y niñas -o más bien por darles un futuro-. Educar para la paz supone educar para la resolución pacífica de los conflictos, lo que requiere de una educación de calidad, pues la base para resolver problemas es la capacidad para dialogar y encontrar soluciones.

En Venezuela, trabajamos para ampliar y mejorar el servicio educativo en las comunidades más pobres, para hacer que todas las personas tengan un futuro y puedan tener una función en la sociedad. Trabajamos desde la perseverancia, la paciencia y la pluralidad. Pero dada la complejidad de todos los problemas que existen, no podemos construir esta paz activa en solitario. Solos no podemos acabar con toda la violencia que existe, pues necesitamos eliminarla desde todos los lugares desde donde emerge.

Hay muchas cosas que cada uno debemos hacer y que podemos hacer. Debemos superar las barreras, debemos eliminaras. Necesitamos que cada niño no sienta miedo, ni en su casa, ni en la calle, ni en la escuela. Necesitamos que aprendan a creer en la paz y a trabajar para conseguirla. Si deseamos la paz y creemos que somos capaces de sembrarla, no podemos quedarnos parados."

Algunos datos

• Venezuela cuenta con 25 millones de habitantes
• Cada dos horas y media hay una muerte violenta en Caracas
• Año 2007: 14.000 muertes violentas en el país (Según el OVV)
• 35.252 víctimas de exceso policial
• 18.313 policías denunciados por abusos en 7 años
• Mientras en Brasil y Colombia las cifras se han detenido, en Venezuela han aumentado los muertos por cada 100.000 habitantes:
  • En 1998: 25
  • En 2006: 45
  • En 2007: 50