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Las diferencias culturales, una riqueza en la escuela "Durante mi último viaje a Perú, tuve la oportunidad de visitar la red rural de Moro (Ancash) y otras escuelas bilingües de Fe y Alegría en la zona de la selva amazónica. Dos aspectos llamaron principalmente mi atención: el primero, la presencia de niñas en los últimos cursos de primaria (no todavía en la misma proporción que los niños) y la planificación metodológica de las clases para facilitar una educación bilingüe. El objetivo es mejorar el acceso y la permanencia de los niños y niñas en edad escolar en las redes rurales de Moro, Quispicanchi, Iquitos, Malingas y Pucallpa", explica Gemma López, responsable de proyectos en Perú de Entreculturas. Los contenidos educativos no se ajustaban a las realidades donde se ubicaban las escuelas ni había disponibilidad de docentes quechuahablantes cuando alrededor del 20% de la población peruana emplea esta lenga de forma habitual. Ni qué hablar hay de docentes que dominasen otras lenguas nativas como el awajun o el aimara utilizadas por un 3 % de la población. En las zonas rurales, esta cifra se eleva exponencialmente. Hoy en día, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por desarrollar una política descentralizada en el país y leyes que respalden la igualdad de derechos de las poblaciones indígenas, la mayoría de la inversión educativa aún se concentra en Lima y en las zonas urbanas y castellano hablantes. Por ello, Fe y Alegría Perú ha considerado necesario desarrollar un modelo educativo rural que se adapte al contexto cultural de los niños y niñas de la sierra y de la selva; este modelo contempla el bilingüismo como herramienta básica de su pedagogía, así como la adaptación de los contenidos educativos a la realidad local. En la actualidad Fe y Alegría cuenta con cinco redes de escuelas rurales en Perú gracias a las cuales aproximadamente 9.500 alumnos y alumnas pueden contar con una educación en la que su cultura es una seña de identidad de la que estar orgulloso. Fe y Alegría potencia que el profesorado sea bilingüe y autóctono de la zona y hace esfuerzos en sensibilizar al cuerpo docente de la importancia de impartir una educación multilingüe. Y lo que es sumamente importante, trata de adaptar los materiales didácticos al contexto local y lingüístico de cada zona, a fin de procurar una atención adecuada y de calidad a los niños y niñas que acuden a la escuela. En algunos casos, como en la red de Iquitos en la zona de selva, también se promueve que la educación técnica sea bilingüe e intercultural. De este modo unos 1.000 jóvenes adquieren capacidades y habilidades que les permite realizar una labor productiva adecuada al contexto en el que viven. "Paralelamente se realiza un trabajo de sensibilización con la comunidad y en especial con los padres y madres de familia, quienes suelen priorizar el apoyo en las tareas de la casa o el campo frente a la educación de sus hijos e hijas, dadas las duras condiciones de vida de un entorno en el que, debido a la altitud, es difícil la siembra y la adquisición de agua. Esta sensibilización es básica; sin el convencimiento de los padres y madres, garantizar el acceso y la permanencia a la escuela se hace realmente difícil; por eso Fe y Alegría suele contar con un promotor social que acompaña a las familias y forma al personal docente para que desarrolle continuamente actividades de motivación a las familias" añade Gemma. |
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