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No a la discriminación por cuestiones de género

<<Estoy convencida de que la educación es la herramienta más eficaz para el cambio. Al menos, en mi experiencia en el Perú he podido constatar que la educación transforma a las personas... Con decirte que una mujer analfabeta de Cuzco, al final de uno de los talleres, se puso en pié y me dijo: "nunca más nadie me va a pegar. Aquí he descubierto que soy persona, que soy importante y que tengo derechos. Mi marido me ha pegado durante 12 años, y nunca más". La fui a ver a su comunidad y le pregunté: "¿cómo estás?, ¿cómo van las cosas con tu esposo?" y ella me dijo "Muy bien, ahora dialogamos".

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Es impresionante, su capacidad de apropiarse de su propia vida cuando descubren que algo les ha hecho daño y que no tienen por qué seguir viviendo así. Y lo interesante es que no rompen la relación, sino que establecen como una especie de nuevo pacto de convivencia>>.

Rosa Mújica, quien nos traslada este recuerdo, es abogada y miembro del Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y la Paz, IPEDEHP, una Asociación Educativa sin fines de lucro que trabaja para la defensa de los Derechos Humanos y la consolidación de la paz en Perú. Entreculturas apoya la labor de este instituto entre las que destaca su acción por la igualdad para que el hecho de ser hombre o mujer no implique tener más o menos derechos.

`Los Derechos de la Mujer en Debate´ es uno de los juegos más exitosos que el IPEDEHP emplea para muchos de sus talleres. Consiste en debatir, por equipos mixtos (con hombres y mujeres), una serie de afirmaciones ante las que cada miembro ha de decir si está o no de acuerdo, justificando su respuesta. "Este juego nos ayuda a entender cómo se genera el proceso de discriminación por cuestiones de género y es muy útil también para que la gente se descubra a sí misma como ser humano. El descubrimiento se realiza en dos sentidos. Por un lado, que cada persona se dé cuenta de cómo piensa espontáneamente y en qué medida le influyen los prejuicios sociales. Por otro lado, que se descubran como personas merecedoras de derechos. Aunque parezca increíble, en Perú hay muchas personas, muchas mujeres, que desconocen su propia dignidad y que, por ello, aguantan golpes y maltratos. Por eso utilizamos este juego como proceso de construcción y reconocimiento de que, cada ser humano, sin ninguna diferencia, somos igualmente valientes, igualmente dignos y tenemos los mismos derechos", nos explica Rosa.

En Entreculturas también trabajamos con el IPEDEHP demandándole información para adaptar su experiencia en cuestiones de género a la propia población española. Para ello, empezando por nosotros mismos, Rosa Mújica ha impartido varios talleres al personal de Entreculturas para incorporar la visión de género en nuestro trabajo diario: en los proyectos de cooperación, en los materiales educativos, en nuestra manera de comunicar... genero_md

Para terminar, Rosa nos dice que "en el IPEDEHP repetimos siempre la frase de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, que decía `Lo que no se siente, no se entiende´ y completamos diciendo `y lo que no se entiende, no interesa´. Nos parece una cuestión clave compartir los sentimientos para entendernos, para respetarnos. Digamos que nosotros, gracias a los talleres y a los juegos, extraemos la teoría a raíz de haber extraído el sentimiento. Y surte efecto".

Algunos datos

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la violencia de género afecta a las mujeres en todas las regiones y los grupos sociales de Perú. Algunos estudios indican que el 48% de las mujeres entrevistadas en Lima y el 61% de las entrevistadas en Cuzco habían sufrido violencia física cometida por sus parejas. Aún hoy las niñas de las zonas rurales y las de comunidades indígenas son excluidas de la enseñanza oficial o permanecen menos años en el sistema escolar. Se estima que en las zonas rurales el 13,5% de las niñas de 5 a 17 años no tienen acceso a la escuela.

Entre 2004 y 2007 se registraron 403 asesinatos de mujeres, lo que significa que al menos nueve mujeres mueren cada mes a causa de la violencia de género en Perú. (Datos de la organización feminista Flora Tristán).