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Camerún, un hogar para la esperanza Yaoundé es la segunda ciudad más grande de Camerún. Cuenta con 1,5 millones de habitantes, de los cuales, el 51% se encuentra bajo el umbral de la pobreza. También la mitad de la población es menor de 20 años por lo que, si sumamos ambos factores, obtenemos un contexto mayoritario de niños y niñas que viven en la calle, con sus derechos básicos cercenados como la salud o la educación. ![]() Nkondengui es uno de los muchos barrios que conforman Yaoundé. Pero es también el barrio en el que se localiza la ONG local "Foyer de l´Esperance" (El Hogar de la Esperanza), socio local de Entreculturas. Desde 2005, ambas organizaciones -con el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid- impulsamos el proyecto de reinserción familiar y social de los niños y jóvenes de la calle y de la cárcel, una iniciativa de la que se benefician más de 250 menores de los que se espera que abandonen el ambiente de conflicto y accedan a un futuro digno. El fenómeno de la calle es un hecho que se encuentra en todas las poblaciones de Camerún, pero es mucho más acusado en los grandes núcleos urbanos como Yaoundé. Las malas condiciones económicas del país y la desintegración paulatina de los núcleos familiares por motivos de subsistencia, hace que muchos niños y niñas, a veces de 6 ó 7 años, se encuentren en la calle, indefensos y susceptibles de sufrir abusos o violencia, de consumir drogas o de cometer delitos. Es ahí donde entra en juego el papel de Entreculturas y Foyer de l´Esperance. El ciclo comienza en el Centro de Escucha, donde un grupo de educadores y educadoras sociales acoge a los menores de la calle, atiende sus problemas y les propone acciones educativas y de ocio como alternativa a su abandono. Paralelamente a éste se encuentran el Arca de Noé, un centro que acoge a los jóvenes de la calle y a los menores que han cumplido su condena en la cárcel de Yaoundé, y el Centro Socio-educativo de la Prisión Central de Yaoundé, que se erige como una pequeña escuela cuyo objetivo es proporcionar a los jóvenes internos alfabetización y formación profesional, además de otras habilidades sociales y afectivas mediante talleres y actividades deportivas. La respuesta de los chicos y chicas es inmediata. Acostumbrados a la soledad, a las situaciones sociales adversas, a la desconfianza, al hambre y a la falta de cariño, su reacción ante los estímulos afectivos de todas las personas que forman parte de este proyecto es de una gratitud enorme. Es cuestión de tiempo el que adquieran valores como la solidaridad, la convivencia, el respeto, el compromiso, etc. Y, aunque hay ocasiones en alguno de los chicos o chicas se desmotiva y recae en las prácticas callejeras, el índice de reinserción social y familiar es, cada vez, más elevado. Alfonso Ruiz SJ. Director del Proyecto Foyer de l´Esperance Desde que se puso en marcha el proyecto de "Hogar de la esperanza", ¿cómo cree que ha evolucionado la situación vital de los niños, niñas y jóvenes de Yaoundé? Pregunta difícil de responder. Lo que sí es seguro es que hace 32 años Yaundé era una ciudad mucho más pequeña y los niños de la calle estaban sólo empezando a aparecer. Desde entonces, su número ha aumentado progresivamente. ¿Por qué? Las causas son múltiples: las diferentes crisis económicas y sociales, la emigración del sector rural hacia las ciudades y la consecuente desestructuración de la familia tradicional. Actualmente hay una minoría de niños y jóvenes que pueden aspirar a todo, al lado de una inmensa mayoría que tiene enormes dificultades. Que yo conozca, nadie ha dado los datos del paro entre los jóvenes, pero ciertamente debe estar por encima del 60%. La reinserción de los niños que no han pasado mucho tiempo en la calle es relativamente fácil. Las cosas se complican cuando han vivido varios años en las calles, pero si podemos ponernos en contacto con sus familias y prepararlos para el reencuentro, con frecuencia la reinserción es posible. Para los jóvenes que han pasado muchos años viviendo en la calle y que no pueden o no quieren ponerse en contacto con sus familias, la reinserción social, incluso con un diploma profesional en mano, es una cosa muy difícil. ¿De qué manera revierte el proyecto en la estabilidad de las familias y de la comunidad? Es un proceso complejo ya que no hay que olvidar que, en el 80% de los casos, la razón por la que esos niños están en la calle es por graves problemas familiares, no obstante, los contactos continuos entre educadores y familiares influyen positivamente en el objetivo de la reestructuración familiar. En cuanto a la "influencia en la comunidad", hay que ser humildes. Con frecuencia participamos en reuniones con los diferentes actores implicados en el mundo de la calle: Ministerio de Asuntos Sociales, colegios, funcionarios de la cárcel, otras asociaciones que trabajan en lo social. También organizamos seminarios con jueces, oficiales de policía, responsables de diferentes centros sociales y organismos de la sociedad civil con el fin de informarnos mutuamente e interactuar de acuerdo con la Carta de los Derechos del niño. Todo esto está dando algunos resultados concretos pero es como una gota en el inmenso océano de los diversos problemas de nuestra sociedad. Kisito Alphonse Olivier. 12 años. Beneficiario del proyecto Foyer de l´Esperance ¿Cómo y cuándo llegaste a "Foyer de l´Esperance"? Hace año y medio, más o menos. Yo soy centroafricano. Vine al Camerún, a la ciudad de Ngaundéré con la hermana mayor de mi madre. Allí empecé a salir a la calle y vendía agua en la estación de tren. Poco a poco empecé a dormir de vez en cuando en la calle. Un día me subí al tren sin billete y llegué a Yaundé. En esta ciudad dormía en la calle y trabajaba con una carretilla llevando los paquetes de las señoras en el mercado de Mfoundi. Un día, cuando estaba con unos amigos jugando en una sala de juegos electrónicos, me dijeron que había un Hogar para niños de la calle y así llegué al hogar. ¿En qué ha cambiado tu vida desde que formas parte del proyecto de "Foyer de l´Esperance"? En el hogar duermo bien y sin problemas. Aquí comemos bien y me gusta mucho jugar al fútbol y me gustaría ir a una escuela de fútbol. Cuando llegué aquí no sabía leer ni contar ahora empiezo a leer y escribir. ¿Te gusta estudiar? ¿Qué te gustaría ser de mayor? Cuando sea mayor me gustaría ser futbolista e ir al "país de los blancos", si el fútbol no funciona me gustaría ser músico y cantante. Etoundi Justin , Educador en la calle y en el Centro de escucha de Mvan. 36 años ¿Desde cuándo formas parte del proyecto "Foyer de l´Esperance"? Desde hace tres años ¿Por qué te involucraste en "Foyer de l´Esperance"? Siempre me ha interesado el poder hacer algo con los pequeños abandonados de nuestra sociedad. Es un trabajo difícil pero, al mismo tiempo, es para mí un placer el hacer este trabajo. ¿Cómo observas que el proyecto transforma la vida de los chicos y las chicas? El proyecto transforma sus vidas de muchas maneras: la vida social, la educación y la instrucción. Ayudamos a que los niños y niñas puedan conocerse a sí mismos sintiéndose acompañados y queridos por otras personas adultas. Esto les ayuda a crecer de manera positiva. Es la base para que pueda desarrollarse la personalidad de cada uno. ¿Por qué consideras importante fomentar el acceso a la educación? Tiene una importancia capital porque en la educación está la base de todo y, sobre todo, en el caso de los niños y jóvenes en dificultad. A estos niños con frecuencia se les ha privado de todo: cariño materno, entorno familiar, alimentación correcta, escuela. Con frecuencia se les excluye y la gente les trata con muchísimos prejuicios y bastante desprecio. El acceso a la escuela les ayuda a ver las cosas de otro modo. Les ayuda a creer en el futuro. |
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