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Que la discapacidad no sea una barrera más Bolivia es uno de los países más pobres de Suramérica; según la cifras oficiales el 58.6% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Es un país con profundas desigualdades sociales en el que factores como el origen étnico, sexo y lugar de proveniencia condenan a millones de individuos a la marginalidad y la miseria. Otro elemento directamente relacionado con la pobreza resulta ser la discapacidad. ![]() Por Luca Fabrils, técnico de proyectos para Bolivia de la Sede Central de Entreculturas. Según las estadísticas el 46% de las personas con discapacidad son analfabetos. Las cifras no son más alentadoras cuando dibujan la realidad de la población con discapacidad en edad escolar. De acuerdo a un estudio de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, en el país en el año 2004 se atendió - en los 113 Centros de Educación Especial existentes en el país- a 8.644 niños, cifra esta que corresponde al 3% de la población en edad escolar con Necesidades Educativas Especiales (281.098, aproximadamente de 0 a 20 años de edad). De éstos apenas el 14%, han sido integrados al sistema formal regular. En este sentido el Área de Educación Especial en colaboración con las áreas de educación formal y técnica implementa diversos programas para favorecer la inclusión de niños/as y jóvenes en la escuela formal, la educación técnica, y el mercado laboral. Uno de ellos, es el Atención a las Dificultades de Aprendizaje, estrategia desarrollada en las escuelas formales con el objetivo es disminuir la repitencia y los altos índices de deserción. Desde 2001 se han beneficiado de esta iniciativa aproximadamente 2.500 niños y niñas de 4 a 12 años, y sus respectivas familias, y han participado en los procesos de formación casi 1.500 educadores. Además de eso, el Programa de Integración Escolar trabaja en coordinación con los centros de Educación Especial, para facilitar la integración educativa de niños, niñas y jóvenes con discapacidad en las escuelas regulares, en los niveles inicial, primario y secundario. Se trata de promover escuelas "abiertas a la diferencia", donde se pueda llevar a cabo este proceso de socialización. Además, se proporciona un seguimiento específico a cada alumno y alumna, adaptando su trayectoria curricular a sus necesidades educativas especiales. Actualmente existen en Bolivia más de 20 escuelas integradoras situadas en seis departamentos del país. Este Programa también contempla un apoyo a los estudiantes que han terminado el nivel inicial y primario. Se les ofrece la posibilidad de integrarse en el proyecto de Formación Ocupacional, pionero no sólo en Bolivia sino en todo Latinoamérica. Esta propuesta busca que jóvenes con discapacidad intelectual puedan integrarse ya sea directamente en el ámbito laboral o a través de las escuelas técnicas. Con el programa de Formación Ocupacional se fomentan las habilidades y destrezas de los jóvenes y se impulsa su acceso al mercado laboral impartiendo talleres de costura, pintura, carpi Resulta importante destacar también que Fe y Alegría gestiona siete centros de educación especial. Entre ellos un ejemplo interesante es el del Instituto de Audiología (IDA), centro pensado para la educación de niños y niñas con discapacidad auditiva que por la calidad de su servicio ha sido seleccionado por el Ministerio de Educación como centro modelo y de referencia a nivel nacional. Este centro está ubicado en la ciudad de Cochabamba y atiende, aproximadamente, a la mitad de la población con sordera en edad escolar del departamento. En este Instituto los niños y niñas reciben formación artística, ética y ocupacional y se trabaja también en la formación de líderes y profesorado con sordera. En conclusión, el conjunto de estas estrategias responde al propósito de atender a la población con discapacidad en edad escolar y favorecer su integración en la sociedad. Pero más allá de eso, Fe y Alegría promueve actividades como la capacitación permanente de los educadores, el apoyo y orientación de las familias con miembros con discapacidad y la sensibilización de padres, madres y del alumnado de los centros educativos, esperando que la comunidad educativa de hoy se convierta en el motor de cambio, que desde escuelas verdaderamente inclusivas vaya forjando la sociedad inclusiva del futuro. |
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