José Luis Presedo, delegado en A Coruña explicó que, "aunque Entreculturas lleva ya más de un lustro trabajando en Galicia con delegaciones en A Coruña y Vigo, sabíamos que Santiago no podía quedar al margen de nuestra labor, por ser la capital de Galicia, cabecera administrativa y especialmente ciudad universitaria. Si Entreculturas trabaja por la educación, y cree que con ella se puede conseguir un mundo más justo, ningún lugar puede entender mejor este mensaje que Compostela".
En su intervención, Jorge Cela hizo un alegato a favor de la educación como instrumento de transformación social. Con esta idea, Cela pretende realizar un llamamiento a tener otra mirada, a poseer ojos que sí ven y que nos hacen entender que a través e la escuela se puede mejorar al conjunto de la sociedad, sea cual sea, el lugar en el que se ubica, mundo rico o mundo pobre. América Latina, donde trabaja principalmente Fe y Alegría, es lugar principal de transformación, puesto que, según Cela, "no es el más pobre del planeta, pero sí el que posee las mayores desigualdades".
Ojos que sí ven
"Esa desigualdad se hace muy visual, muy palpable", comenta Jorge Cela, "cuando uno visita una ciudad latinoamericana. El rápido crecimiento de estas urbes ha llevado a que existan unos barrios prósperos, dotados de servicios, y otros totalmente carentes de ellos, marginales, sucios, violentos incluso. La facilidad con que distinguimos esa frontera en una ciudad, tendría que ser la misma para percibir la desigualdad existente entre el Norte y el Sur".
En un mundo privatizado, no está demás recordar que la educación es un bien público
"Está claro que en esa lucha la educación no es el único camino", añade Jorge Cela, "pero también lo es que no debemos entender la educación únicamente como ese breve período escolar en el que los niños acuden a aprender las primeras letras. La educación que nosotros demandamos es algo mucho más amplio y que involucra al conjunto de la sociedad. En ese mismo mundo de macrocefalia urbana latinoamericano, con sus fuertes desigualdades, han surgido multitud de brotes violentos, fruto de la injusticia y de la frustración. ¿Cómo se tratan de solventar? Con más violencia, con la represión en las calles, con la militarización de la ciudad. Esa nunca puede ser una solución, frenar la violencia con violencia es absurdo. La única acción que puede dar frutos es la educación, una educación que de alternativas para la vida.

En muchas ocasiones se abren debates estériles sobre los culpables de que no exista una educación de calidad en Latinoamérica, y realmente no importan los culpables si somos capaces desde ya de convencernos de que sólo se respetan los derechos de la infancia y por ende los del hombre, cuando se cumple con las obligaciones, con los deberes. Y los deberes los hemos de cumplir todos, desde los gobiernos, las empresas, los organismos públicos y privados, los diferentes credos religiosos, las ONG."
¿Y los Objetivos del Milenio?
Jorge Cela conoce muy bien el caso latinoamericano y es rápido al añadir: "Los Objetivos del Milenio en el campo de la educación se han quedado cortos en Latinoamérica. Marcarse como objetivo lograr una educación primaria universal es totalmente insuficiente. En la cumbre de estados iberoamericanos celebrada recientemente en San Salvador", en la que participó Fe y Alegría, "se demandó a los organismos internacionales asumir una educación ya no primaria, sino secundaria universal y gratuita. Nosotros demandamos una educación de calidad, no para decir que tenemos a los mejores alumnos, a los más brillantes, sino para decir que tenemos la mejor educación pública".