Esa es la reflexión sobre la que queremos incidir en un momento en el que se anuncian políticas restrictivas de cara a la inmigración en los países más desarrollados, como es el caso de la "Directiva de la Vergüenza" europea.

A ella se refirió el Padre General de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás SJ, con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas. Destacamos a continuación algunos de los fragmentos de su discurso:

 

"Si un país o una cultura se cierra a otras culturas, no tiene mucho futuro"

"Necesitamos fronteras flexibles, fluidas, siempre abiertas a los otros. Y no las que generan inseguridad y miedo. En estos momentos, las políticas, sobre todo en el mundo desarrollado, crean miedo y nos encierran hasta el punto de que nos asusta salir a la calle. Ésta es la raíz de nuestra necesidad de crear fronteras; a veces son necesarias para construir nuestra identidad, pero a veces están motivadas por nuestra ignorancia". 

"Nuestras familias, fronteras naturales, deberían estar siempre abiertas a acoger a otros hermanos y hermanas en dificultad. Es necesario cultivar una memoria colectiva: también los italianos en el pasado han sido migrantes, pero quizás han olvidado lo que significa serlo". 

"En realidad, quizás las fronteras sean inevitables, pero la mayoría son artificiales. Y al encontrar al Otro necesitamos la posibilidad de encontrarnos a nosotros mismos. En los migrantes podemos ver aquello que es realmente humano y necesario para nosotros mismos". 

 

El texto integral (en italiano) se encuentra aquí: http://www.centroastalli.it/index.php?id=18