Esta propuesta trata de mejorar las relaciones de convivencia del alumnado y ha sido avalada por multitud de profesionales de la docencia. Segura ha trabajado durante muchos años como profesor de Psicología Educativa en la Universidad de La Lagura (Tenerife). 

Con su particular y distendida forma de comunicar, nos trasladó la siguiente reflexión: 

"Para que los alumnos y alumnas aprendan a relacionarse de manera asertiva, es decir, eficaz y justa, los docentes debemos hacer hincapié en cuatro aspectos educativos: el primero de ellos consiste en enseñar a pensar, es decir, en desarrollar la inteligencia interpersonal de los chicos y las chicas a fin de que comprendan la situaciones, generen soluciones alternativas, prevean las consecuencias de sus acciones, aprendan a trazarse metas claras y sean capaces de diseñar estrategias eficaces para conseguirlas. 

El segundo aspecto es el de la educación emocional. Es primordial que los y las jóvenes sepan reconocer sus emociones y sus sentimientos (además de identificar las emociones y sentimientos de los demás), y que aprendan a utilizarlos y controlarlos a la hora de tomar decisiones y de encontrar motivaciones. 

En tercer lugar, se debe insistir en la educación en valores humanos y comunes, para que se conozcan, se comprendan en su entera dimensión y se respeten -en tanto en cuanto se hayan apropiado de ellos-. 

Y, finalmente, un cuarto ámbito que debemos atender los docentes a fin de desarrollar la competencia social de nuestros alumnos y nuestras alumnas es el de las habilidades sociales, entendidas como actuar siempre con eficacia y justicia. La eficacia entraría dentro de lo cognitivo, es decir, saber elegir, entre las alternativas que tengo, aquella que más me lleve hacia el fin que persigo. Por su parte, la justicia entra en el ámbito de lo moral: de esas opciones, cuál es la que mejor reconoce la dignidad de la persona."