El racismo o discriminación racial consiste en la discriminación de las personas en función de su pertenencia a una etnia o raza, de tal modo que unas se consideran superiores a otras. Generalmente se suele incluir por error en el término de racismo un amplio abanico de discriminaciones como son la xenofobia (discriminación en función del origen geográfico) o el clasismo (discriminación en función del origen de clase social).

Las actitudes, los valores y los sistemas racistas establecen, abierta o veladamente, un orden jerárquico entre los grupos étnicos o raciales, utilizado para justificar los privilegios o ventajas de las que goza el grupo dominante. El racismo es, por lo tanto, una violación de los derechos y de la dignidad humana, sin embargo es una situación que ha existido desde hace mucho tiempo y a la que hoy todavía han de enfrentarse millones de personas en el mundo.

 

¿Por qué celebrar el 21 de marzo?

La Organización de las Naciones Unidas, con el objetivo de renovar su compromiso de trabajar contra el racismo, celebra cada 21 de marzo el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. El motivo de esta fecha es que ese día, en el año 1960, la policía disparó contra una manifestación pacífica que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica, para protestar contra las leyes de pases del apartheid.

La ONU a través de este día quiere recordarnos su propósito de combatir y erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas relacionadas de intolerancia que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo. Por otra parte, las Naciones Unidas y la comunidad internacional han creado instrumentos de orden internacional para ayudar a la eliminación del racismo, como la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965).

Asimismo, por parte de los Estados y de manera individual se han creado normas constitucionales y legales tendientes a eliminar el racismo en sus respectivos países. Lamentablemente, el mundo no ha tomado plena conciencia de lo ocurrido hasta ahora y aún hay personas que creen en la existencia de una raza superior. Si bien hace poco se consiguió eliminar el apartheid que gobernaba Sudáfrica, hoy en día aún se dan formas de racismo y discriminación racial en muchas partes del mundo. En España, por ejemplo, tras muchos años de discriminación hacia los gitanos, el racismo se enfoca ahora fundamentalmente hacia la población inmigrada.

 

Factores que inciden en la discriminación racial

El racismo, la xenofobia o el clasismo son ejemplos de prácticas discriminatorias. Las prácticas discriminatorias son actitudes de rechazo, ofensa, desprecio, exclusión y segregación que algunas personas tienen hacia otras y que son generadas por prejuicios. Las causas que explican las actitudes discriminatorias se pueden encontrar en el miedo a aceptar las diferencias, ya sean físicas, de sexo, étnicas, religiosas, políticas, ideológicas o culturales, entre las personas. Las personas que discriminan a otras lo hacen por ignorancia, pues el ser humano tiende a rechazar aquello que desconoce y que, por consiguiente, le suscita miedo. Las personas que discriminan tienen temor a lo que es distinto pues lo consideran una amenaza. Las actitudes discriminatorias traen como consecuencia la intolerancia frente a las diferencias y generan maltrato y violencia física y emocional hacia los demás; es por ello por lo que representan una transgresión de la dignidad humana y de los derechos fundamentales.

El racismo es un sentimiento aprendido, nadie nace siendo racista. La discriminación racial es un problema que nos atañe a todos, y está en nuestras manos ponerle fin.



Entreculturas apuesta por la educación intercultural

En Entreculturas estamos convencidos de que la educación es una herramienta básica para acercar a la sociedad las distintas realidades y manifestaciones culturales, es decir, que, a través de la educación, pueden ponerse en contacto unas culturas con otras a fin de que se conozcan y se respeten, en lugar de rechazarse.

Con motivo al Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, desde Entreculturas proponemos la educación intercultural como instrumento eficaz de diálogo e integración.

En Entreculturas entendemos la diversidad como una oportunidad y no como una amenaza, de ahí que el respeto y el interés hacia lo "diferente" forme parte de nuestro modus operandi.


 
Proyecto de Mejora en la Educación Intercultural en Ecuador

Ecuador registra en la actualidad una población de casi 14 millones de habitantes, de los cuales el 52% son indígenas, una de las tasas más altas de población indígena de toda Latinoamérica. Pese a ser una franca mayoría, las costumbres y los rasgos culturales de este fragmento de la sociedad tienden, cada vez más, a quedar relegados frente a las prácticas dominantes de los mestizos y de los blancos. Asimismo, en Ecuador existe una minoría negra, descendiente de los esclavos traídos de África tiempo atrás para cultivar las plantaciones agrícolas, que es igualmente infravalorada.

indigenas_ecuador Ante esta situación de desigualdad cultural, a la que se suman también las diferencias económicas y el empobrecimiento generalizado del país, nuestro socio local, Fe y Alegría Ecuador, desarrolla un trabajo importante a favor del acercamiento y del diálogo entre culturas, promoviendo el conocimiento mutuo y el respeto entre todas ellas. Para conseguirlo, impulsa programas educativos interculturales que buscan, por un lado, que cada cultura (fundamentalmente la indígena) recupere sus raíces y siga transmitiéndose de padres a hijos a fin de no agotarse; y, por otro, que exista una convivencia real, pacífica y enriquecedora entre todos los alumnos y alumnas, independientemente del marco social al que pertenezcan.

José Parco, Coordinador del Proyecto Intercultural de Fe y Alegría en la provincia del Chimborazo (Ecuador), nos explica que el objetivo fundamental de esta iniciativa radica en "recuperar los saberes andinos desde las propias comunidades para aplicarlos después en la vida diaria y procurar que todas las comunidades lleguen a entenderse, contrastarse y respetarse, sin perder su propia identidad y sin excluirse del propio mundo globalizado". En este sentido, cabe destacar que la interculturalidad que quiere implementarse con este proyecto es bidireccional, es decir, que no se limita a producirse sólo entre los propios indígenas o de indígenas a blancos, sino también viceversa.

"Hemos creado una red de trabajo intercultural en la que están implicados los padres, las madres, los niños, las niñas, los docentes y el personal técnico del proyecto", explica. "En la escuela procuramos que los materiales didácticos fomenten el bilingüismo, es decir, que estén redactados tanto en castellano como en quechua y que, a su vez, integren en su contenido las características culturales de todas las comunidades, indígenas y mestizas".

abuela_indigena Tal y como nos explica José Parco, en la recuperación de la cultura han jugado un papel muy importante los abuelos y abuelas de las comunidades que, con ayuda de los padres y de las madres de familia, son quienes iban contando a los más pequeños sus propias tradiciones y costumbres. "Los niños iban tomando notas y los mayores las revisaban después. Y es a partir de esas notas como hemos ido elaborando los materiales escolares para llevar a la práctica el intercambio cultural".

La segunda parte del proyecto, una vez logrado un cierto grado de capacitación en todos los miembros de la comunidad, consiste en una fiesta intercultural, llamada "fiesta del sol", con la que se pretende dar a conocer la propia cultura al resto de las comunidades. En este acto también están involucradas las escuelas a través de diversas actividades como la danza, la redacción y lectura de textos y la exposición de dibujos y pinturas. Asimismo, se convoca a los medios de comunicación para que todo este proceso de intercambio intercultural tenga aún un mayor alcance.

"En medio de todo este proyecto nos encontramos con numerosos retos", confiesa José Parco. "Al principio, de hecho, detectamos cierto rechazo por parte de las comunidades a la hora de darse a conocer y cierta falta de interés por parte de la población no-indígena. Por otro lado, la interculturalidad ha de ser promovida con un carácter transversal, es decir, que ha de impregnar todos los actos que lleven a cabo las personas a lo largo del día. En este sentido, por ejemplo, nos encontramos con la necesidad de capacitar a los profesores y profesoras de los colegios en el bilingüismo, o con la urgencia de enseñar a los cocineros de los comedores escolares a preparar los platos típicos de las comunidades andinas...".

En principio, los resultados están siendo muy buenos, pero faltan recursos. "Falta financiación y predisposición política, faltan docentes (que, además, perciben una muy baja remuneración por su trabajo) y aún es necesaria una mayor predisposición hacia lo indígena por parte del resto de la población", comenta José Parco en tono reflexivo.

Entreculturas trabaja para hacer posible cada uno de los pasos que se precisan para que las escuelas se conviertan en verdaderos motores de desarrollo de las comunidades en las que se insertan. Nuestra apuesta por la educación intercultural se pone de manifiesto en todos los proyectos que apoyamos, tanto en el Norte como en el Sur, pues tenemos la firme convicción de que la diversidad, lejos de ser negativa, enriquece los procesos de desarrollo formal e informal de todas las personas.

Fotos proyecto: Ana de Felipe Boente