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Kenia, mejorando en educación

El campo de Kakuma, en el extremo noroeste del país, registra actualmente más de 91.000 refugiados, de los cuales, el 72% se halla en edad escolar (menos de 25 años). Esto significa que casi 67.000 niños y niñas como Winnie no han tenido la oportunidad de acceder a la escuela.Entreculturas, junto con el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), apoya un programa de becas que ofrece a jóvenes refugiados de Kakuma la posibilidad de acceder a la educación primaria y secundaria.

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Winnie Adhimabo tiene 13 años y es huérfana. No ha tenido oportunidad de conocer a su padre y su madre falleció el año pasado, víctima del sida. Tiene dos hermanos mayores y una hermana menor. Winnie es la responsable del hogar y lleva a cabo la mayor parte de las tareas domésticas. De manera que, después de las clases, tiene que lavar los uniformes, cocinar, ir a por agua, comprar comida, cuidar de sus hermanos y ¡hacer los deberes! A pesar de las dificultades, la política de educación gratuita de Kenia ha permitido que Winnie pueda ir a la escuela. Para ella, las cosas más importantes en la vida son la educación y los padres.

Kenia tiene en la actualidad 34.7 millones de habitantes. Desde hace varias décadas, sus países vecinos, Etiopía, Tanzania, Uganda, Sudán y Somalia, se han visto envueltos en conflictos violentos, lo que ha dado lugar a la llegada de un gran número de personas refugiadas. Según cifras del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), actualmente son unas 240.000 las personas refugiadas en Kenia. Esta situación, unida a la lenta y tardía implantación de la democracia, ha retrasado la cobertura de ciertos servicios básicos como la educación. Pero es cierto que el avance de este país en materia educativa ha sido espectacular desde que, en 2002, Kenia aprobara la enseñanza primaria gratuita.

A partir de ese momento, 1.7 millones de niñas y niños que habían estado excluidos del sistema educativo pudieron matricularse en la escuela. Sin embargo, no todas las personas residentes en Kenia cuentan con las mismas oportunidades. Para miles de jóvenes refugiados la idea de disfrutar de una educación supone un sueño difícil de alcanzar.

El campo de Kakuma, en el extremo noroeste del país, registra actualmente más de 91.000 refugiados, de los cuales, el 72% se halla en edad escolar (menos de 25 años). Esto significa que casi 67.000 niños y niñas como Winnie no han tenido la oportunidad de acceder a la escuela.

Entreculturas, junto con el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), apoya un programa de becas que ofrece a jóvenes refugiados de Kakuma la posibilidad de acceder a la educación primaria y secundaria. En total, 184 estudiantes se benefician de estas becas: 15 de ellos con necesidades educativas especiales, 59 niñas en la primaria y, en la secundaria, 45 chicas y 65 chicos. Esta propuesta forma parte de un programa de becas más amplio que el SJR desarrolla para los refugiados en Kenia. Su objetivo va más allá del propósito de favorecer el acceso a la educación de estas personas; el SJR procura, al mismo tiempo, darles esperanza y una formación humana que les permita integrarse como ciudadanos y ciudadanas en el momento del retorno a sus países de origen.